Hartazgos, vueltas e internas

La gran pregunta que abre la elección a jefe de gobierno porteño es por qué los ciudadanos se comportaron en la primera vuelta polarizando de manera tan abrumadora su voto como si se tratase de una segunda instancia: entre Mauricio Macri y Daniel Filmus cosecharon casi un 75 por ciento de los sufragios, mientras que el resto se repartió entre una docena de fórmulas.

En elecciones con balotaje como las que se celebran en la ciudad, los votantes ordenan la oferta electoral repartiendo el voto según sus preferencias ideales en la primera vuelta, para dirimir en la segunda el duelo entre los más votados. Pero esta vez no esperaron: apuntaron de entrada a la controversia fundamental, e hicieron oir su veredicto de manera contundente e inequívoca.

Macri no sólo le sacó 20 puntos de ventaja a Filmus: su candidato a primer legislador superó por 30 puntos al de su rival, y además su partido se impuso en todas las comunas de la ciudad, donde presidirá los flamantes cuerpos colegiados. Este resultado abrumador sólo se explica en clave nacional, y refleja un profundo hartazgo con el kirchnerismo. Continuar leyendo “Hartazgos, vueltas e internas”

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Kirchnerismo 2.0

Cristina Fernández resolvió finalmente aspirar a un segundo mandato; eligió a Amado Boudou como compañero de fórmula, y le impuso al gobernador bonaerense Daniel Scioli la figura de Gabriel Mariotto como aspirante a vice. Estas dos decisiones alcanzan para que los argentinos sepamos qué país nos espera si la presidente resulta reelecta.

Boudou fue el impulsor de la confiscación de las jubilaciones privadas y del uso de las reservas del Banco Central, que sostienen el valor de nuestra moneda, para cualquier fin. Mariotto fue el piloto de la ley de medios audiovisuales, concebida con el doble propósito de desarticular al grupo Clarín y asegurarle al oficialismo y sus adictos masiva presencia en radio y televisión.

Si a esto se suma la manera como el gobierno supervisó el armado de las listas de candidatos de muchos gobernadores e intendentes (que se lo permitieron), nos encontramos con el rostro familiar del kirchnerismo: arbitrariedad, prepotencia, humillación. Pero Cristina no es Néstor, y va a aportar lo suyo a la nueva etapa del “proyecto”: kirchnerismo recargado, kirchnerismo 2.0. Continuar leyendo “Kirchnerismo 2.0”

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Corrupción, impunidad, poder

  1. Militancia, política, poder
  2. Resentimiento, sociedad, poder
  3. Inmadurez, incompetencia, poder
  4. Oportunismo, liderazgo, poder
  5. Corrupción, impunidad, poder

El mal llamado “caso Shocklender” define el ciclo kirchnerista. Lo define en el sentido de que hace explícita de una vez por todas la naturaleza oculta del “modelo”: corrupción e impunidad al amparo y servicio del poder. Lo define, también, en el sentido de que marca el límite, la pérdida de eficacia, el agotamiento del relato progresista utilizado para ocultar esa naturaleza.

Escribíamos en noviembre: “Cristina Fernández necesita muy poco, realmente, para asegurarse la reelección. A esta altura, parecería que sólo un escándalo de corrupción que la salpique directamente, o un desborde inflacionario, podrían frustrar ese empeño.” Desborde inflacionario no hubo, pero el escándalo de corrupción estalló y su impacto en el oficialismo fue brutal.

Fue brutal porque atacó el corazón mismo de la retórica empleada para construir poder, el punto más alto de su pretensión ética y política: los derechos humanos. El balde de agua fría no cayó sobre quienes ya no creían en las supercherías emanadas de la Casa Rosada sino sobre aquellos que contra toda razón y evidencia persistían en la fe con tenacidad militante. Continuar leyendo “Corrupción, impunidad, poder”

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Una movida decisiva

Al elegir al economista Javier González Fraga como compañero de fórmula y a Francisco de Narváez como aspirante a gobernador bonaerense, Ricardo Alfonsín envió un claro mensaje al establishment: “Síganme, no los voy a defraudar”. En ese selecto club, sin embargo, recuerdan bien la otra cara de la moneda: “Si yo decía lo que pensaba hacer, no me votaba nadie”.

El pequeño mundo que toma las grandes decisiones tal vez prefería otras alternativas; ahora no tiene más remedio que aceptar las cosas como son: Alfonsín es lo que hay, aunque 24 horas atrás estuviese pensando en armar un frente de centro-izquierda, y lo mejor va a ser tender puentes y encontrar caminos para conversar con el candidato sobre la dura faena del gobierno.

Con su inesperada decisión, Alfonsín se colocó resueltamente en el centro de la oferta electoral, obligando de hecho al resto del espectro a redefinir su posicionamiento. No deja de sorprender que el simple hecho de que un candidato escoja su acompañante sacuda el tablero político al punto de que otros jugadores deben estar empezando a oir doblar las campanas. Continuar leyendo “Una movida decisiva”

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Hegemonías culturales

A lo largo de varios ensayos, la escritora Beatriz Sarlo instaló la noción de una supuesta hegemonía cultural del kirchnerismo. El señalamiento, que se apoya en algunos datos más bien folklóricos como una canción proselitista, un acto público, un programa de televisión, a lo sumo apunta a una intención, algo ingenua si se quiere, pero difícilmente a una realidad.

El kirchnerismo como política, modelo o cultura es una construcción imaginaria con los atributos típicos de lo efímero, un espectáculo teatral en el que nada es lo que parece, y cuya entidad se evapora al apagarse las luces. Si la protagonista decidiera imprevistamente no repetir la función, la plaza quedaría vacía y el viento se llevaría en jirones los telones de papel.

Su condición de posibilidad (su caldo de cultivo) poco tuvo que ver con el peronismo y mucho con la izquierda, con el llamado progresismo, que –éste sí– hegemónicamente domina, condiciona y asfixia la vida social, política, económica y cultural argentina. Sarlo se alarma ante el kirchnerismo cuando debiera reconocerlo, al menos, como un hijo de su propia entraña. Continuar leyendo “Hegemonías culturales”

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