
La gran incógnita a despejar en las elecciones primarias del 14 de agosto tiene que ver con el respaldo que cada una de las fuerzas políticas participantes, incluído el oficialismo, posee entre los votantes. En este sentido funcionarán como una gran encuesta nacional, extremadamente confiable porque todo el padrón está legalmente obligado a responder.
Sólo en algunos casos, como en la provincia de Buenos Aires donde el kirchnerismo presenta dos aspirantes a gobernador, cumplirán la misión para la que fueron concebidas: someter al veredicto ciudadano las disidencias internas en cada partido. Al nivel del candidato presidencial, todos los partidos presentan un solo postulante.
Pero hay un riesgo implícito en esta gran encuesta: los seguidores de Cristina votarán por ella; sus opositores pueden sentirse tentados a definir ahora mismo quién será su rival. Esta polarización temprana, en caso de producirse, podría borrar de la escena a las agrupaciones que no alcancen a atraer un 1,5 por ciento de respaldo en cada distrito. Continuar leyendo “El riesgo de una polarización anticipada”



