
Las elecciones primarias cumplieron su cometido: permitirnos saber cuál es el respaldo real con el que cuenta Cristina Kirchner y trazar el mapa en relieve de la oposición. Hay cosas que uno preferiría no saber. Pero ahí están: el pueblo se ha pronunciado, y la voz del pueblo, dicen, es la voz de Dios. Amén.
El veredicto ciudadano se partió en dos: la mitad de las urnas le subió el pulgar a la presidente de manera tan expresiva como la otra mitad se lo bajó a la oposición, aplastada en una orografía chata, uniforme, en la que apenas saltan a la vista la depresión profunda de Elisa Carrió y la módica elevación de Hermes Binner.
Para quienes imaginamos una República Argentina soberana, edificada según su Constitución e integrada por ciudadanos soberanos, la votación del domingo trajo malas noticias. Sin caer en la superstición de que el pueblo nunca se equivoca, su resultado debe encerrar sin embargo alguna pepita de verdad, alguna lección aprovechable. Continuar leyendo “Amén”
