Explicaciones

¿Qué tienen en común en estos días Eugenio Zaffaroni, Hebe de Bonafini, Walter Barrionuevo y Mauricio Macri? Los cuatro son figuras relevantes de la vida política y social argentina, tres de ellos son encumbrados funcionarios públicos, todos están envueltos en situaciones confusas, y los cuatro están obligados a dar explicaciones a la ciudadanía.

Sin embargo, Zaffaroni y Bonafini han optado hasta ahora por no explicar nada, culpar de los embrollos en que se encuentran metidos a colaboradores supuestamente desleales, y atribuir la difusión de sus desaguisados a campañas mediáticas en su contra; Barrionuevo simplemente no habla, y Macri anda de vacaciones por algún lugar del planeta.

Los ciudadanos entretanto oscilan entre el agravio de sentir que se les toma el pelo y el desaliento de advertir que incluso quienes prometían un cambio en el modo de encarar los asuntos públicos (como Zaffaroni o Macri) parecen inscribirse ahora entre quienes no rinden cuentas o se refugian impávidos en el “yo no fui”, al mejor estilo de Aníbal Ibarra. Continuar leyendo “Explicaciones”

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La conspiración

Si las calamidades de fin de año respondieron a una conspiración, ésta nació en la incompetencia del oficialismo para gobernar.

El gobierno seguramente esperaba un fin de año con rutilantes titulares sobre las compras en los centros comerciales y las reservas en los lugares de veraneo. Pero la tipografía de gran tamaño estuvo en cambio dedicada a narrar una imprevista secuela de descalabros, que el oficialismo sólo atinó a atribuir a los malvados designios de una conspiración.

Desde diversos pupitres ministeriales se apuntó el dedo hacia los presuntos animadores de esa conjura: el centroderechista jefe de gobierno porteño Mauricio Macri y el peronista clásico Eduardo Duhalde, fortalecidos con el improbable auxilio de los fanáticos de la secta decimonónica Testigos de León Trotski, conocida aquí como Partido Obrero.

Sin embargo, cuando se repasan una por una las calamidades que arruinaron el último mes del año, se advierte que si hubo una conspiración, ésta nació –involuntariamente, es claro– en las entrañas del propio oficialismo, en su flagrante incompetencia para gobernar, incompetencia que el difunto creador del “modelo” disimulaba a fuerza de prepotencia y billetera. Continuar leyendo “La conspiración”

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