Pro Duhalde

En cierto modo resulta curiosa la situación de Mauricio Macri: convertido en campeón del antikirchnerismo sin haber pronunciado jamás una palabra belicosa respecto del oficialismo nacional. A decir verdad, fue el propio oficialismo el que lo colocó en ese lugar, convencido de que el líder del PRO representa cabalmente todo lo que el progresismo populista aborrece.

Creyó que con la simple y sonora consigna “Macri, basura, vos sos la dictadura”, proferida en bruto por las broncas gargantas de las marchas callejeras, pulida apenas por las voces engoladas de “gente de la cultura” como Mempo Giardinelli, el partido estaba ganado. Pero una cosa es el relato que construyen los medios (no sólo oficialistas) y otra muy distinta el temperamento público.

Respaldado por sus recientes éxitos electorales, Macri se ve presidente en el 2015. Podría haberlo sido ya mismo si no hubiera cedido a la parsimonia andina de Jaime Durán Barba, pero lo hecho, hecho está. Ahora, su primer dilema tiene que ver con la persona que ocupará la Casa Rosada durante los próximos cuatro años. ¿Le conviene mantenerse al margen, o marcar una preferencia? Continuar leyendo “Pro Duhalde”

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Progresismo y nueva conciencia

El progresismo argentino no es más que fascismo ilustrado: varias veces lo escribimos en este sitio. Ante la derrota de su candidato en la capital federal, la reacción de un amplio espectro de destacados progresistas –la mayoría, pero no todos, identificados con el actual gobierno– ratifica la validez de esa afirmación y la ejemplifica acabadamente.

El triunfo de Mauricio Macri significó para esta clase de progresistas, que desde los años de Raúl Alfonsín venían cómodamente instalados en la seguridad del triunfo, una derrota más en una serie que se inició en los agitados días del “que se vayan todos” y se prolongó en sucesivas instancias, cada vez más contundentes, a lo largo del ciclo kirchnerista.

Buena parte de ese progresismo fascista se asoció al kirchnerismo y se está hundiendo con él. La violencia de su reacción, condensada en el asco de Fito Páez o el odio de Norberto Galasso, denuncia la impotencia de quienes soñaron con imponer a la sociedad su hegemonía, y se enfrentan ahora al surgimiento de una nueva conciencia. Continuar leyendo “Progresismo y nueva conciencia”

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Una movida decisiva

Al elegir al economista Javier González Fraga como compañero de fórmula y a Francisco de Narváez como aspirante a gobernador bonaerense, Ricardo Alfonsín envió un claro mensaje al establishment: “Síganme, no los voy a defraudar”. En ese selecto club, sin embargo, recuerdan bien la otra cara de la moneda: “Si yo decía lo que pensaba hacer, no me votaba nadie”.

El pequeño mundo que toma las grandes decisiones tal vez prefería otras alternativas; ahora no tiene más remedio que aceptar las cosas como son: Alfonsín es lo que hay, aunque 24 horas atrás estuviese pensando en armar un frente de centro-izquierda, y lo mejor va a ser tender puentes y encontrar caminos para conversar con el candidato sobre la dura faena del gobierno.

Con su inesperada decisión, Alfonsín se colocó resueltamente en el centro de la oferta electoral, obligando de hecho al resto del espectro a redefinir su posicionamiento. No deja de sorprender que el simple hecho de que un candidato escoja su acompañante sacuda el tablero político al punto de que otros jugadores deben estar empezando a oir doblar las campanas. Continuar leyendo “Una movida decisiva”

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El tren de las 3 y 10 a octubre

Tiroteo en OK Corral

Aunque falta medio año completo para las elecciones presidenciales de octubre, el clima político se va cargando progresivamente de tensión como en esas películas del oeste donde la suma de pequeños incidentes preludia el inevitable duelo final entre dos antagonistas dominantes cuyo perfil se va construyendo a medida que avanza la acción.

La transitada hipótesis de los tres tercios, que pronosticaba una pareja contienda entre kirchneristas, peronistas y radicales, parece quedar en el olvido. El oficialismo busca la polarización, la oposición no la desdeña, la sociedad se acomoda: en las elecciones de Catamarca, Chubut y Salta, la polarización arrastró a más del 70 por ciento de los votantes.

A la hora señalada, iremos a votar como un país dividido, seguramente más movidos por el rechazo que por el entusiasmo: contra el populismo kirchnerista o contra la derecha liberal, según la simplificación que cada bando hará del adversario. El enfrentamiento será duro, especialmente en la calle, y el resultado doloroso, porque gane quien gane el país quedará más dividido. Continuar leyendo “El tren de las 3 y 10 a octubre”

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La bofetada

El comportamiento de oficialismo y oposición en la discusión del presupuesto es una bofetada para las esperanzas ciudadanas de una dirigencia política responsable.

La bofetada de la que fuimos testigos estos días en el Congreso fue sonora, contundente y dolorosa. Y no hablo del episodio de femenina indignación que impulsó a una diputada a poner en su lugar a un colega de boca suelta e insidiosa. Me refiero a la bofetada que una clase política sin norte ni ideas infligió a la ciudadanía que les confió su representación.

El debate, si es que se le puede llamar así, sobre el presupuesto nacional para el año entrante exhibió en todo el hemiciclo de la cámara baja lo peor de la vida política nacional: desconcierto, incompetencia, incapacidad para el diálogo, carencia de imaginación, mala fe, deslealtad, ausencia de espíritu republicano, endeblez ética, violencia verbal y física.

La bofetada que menciono echó por tierra toda esperanza de un tránsito sereno hacia las elecciones del 2011, toda esperanza de un cambio de temperamento en la intransigencia arbitraria del oficialismo tras la muerte de su inspirador, toda esperanza de una oposición en condiciones de proponer al electorado una alternativa creíble en el comicio venidero. Continuar leyendo “La bofetada”

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