Mario Vargas LLosa tiene la gentileza de advertir a los argentinos de sus errores, pero los “intelectuales” oficialistas lo repudian

El ejemplo es archiconocido: si se arroja un sapo a una olla con agua hirviendo, el sapo salta y se salva; si se pone al fuego la olla con agua fría y el sapo adentro, el sapo se amodorra con la tibieza inicial, pierde las fuerzas o la iniciativa para saltar cuando el agua quema, y muere cocinado. ¿Será posible avisarle al sapo antes de que sea tarde?
Y aún si alguien le avisara, ¿qué pasaría si al mismo tiempo otros bichos repudiaran a quien lanza el alerta y le dijeran al sapo de la olla que todo está bien, que el calorcito es mejor que el frío, y que más le vale cuidar ese abrigo que saltar a la intemperie? Probablemente, ablandado por la somnolencia y abrumado por las dudas, el pobre sapo se entregaría inerme a la cocción.
El escritor peruano Mario Vargas Llosa ha tenido varias veces la deferencia de lanzar el alerta, de avisarnos que estamos en la olla, o en el horno. Y cada vez, los “intelectuales” oficialistas han repudiado al mensajero y han tratado de convencernos de que sólo se trata de un tibio “baño de María”. Como ocurrió ahora a propósito de la próxima Feria Internacional del Libro. Continuar leyendo “Vargas Llosa, el sapo y la olla”