Maniobra publicitaria en Cartagena

La segunda firma del tratado de paz con las FARC es innecesaria, y condiciona la decisión de los colombianos en la consulta del domingo

La docena de mandatarios hispanoamericanos que asistirán este lunes en Cartagena de Indias a la firma de un tratado de paz entre el Estado colombiano y la organización narcoterrorista Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) serán cómplices voluntarios (como el cubano Raúl Castro) o imprudentes (como el argentino Mauricio Macri) de una maniobra publicitaria del presidente Juan Manuel Santos para impulsar la aprobación popular del entendimiento en el referendo popular convocado... Continúa →

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Los bárbaros están a las puertas

Enfrascados como estamos en nuestras miserias cotidianas, historietas de malhechores de poca monta, tendemos a perder de vista el escenario más amplio en el que se desenvuelven nuestras pequeñas anécdotas: los yuyos nos impiden ver el bosque, y de vez en cuando convendría que levantáramos un poco la vista, como para saber dónde estamos. “El mundo ha cambiado ya mucho más de lo que creíamos, y la decadencia de Occidente, tantas veces pronosticada en la historia por intelectuales... Continúa →

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Ser liberal

“Hay ciertas ideas básicas que definen a un liberal. Que la libertad, valor supremo, es una e indivisible y que ella debe operar en todos los campos para garantizar el verdadero progreso. La libertad política, económica, social, cultural son una sola y todas ellas hacen avanzar la justicia, la riqueza, los derechos humanos, las oportunidades y la coexistencia pacífica en una sociedad. Si en uno solo de esos campos la libertad se eclipsa, en todos los otros se encuentra amenazada.... Continúa →

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Vargas Llosa, el sapo y la olla

Mario Vargas LLosa tiene la gentileza de advertir a los argentinos de sus errores, pero los “intelectuales” oficialistas lo repudian

El ejemplo es archiconocido: si se arroja un sapo a una olla con agua hirviendo, el sapo salta y se salva; si se pone al fuego la olla con agua fría y el sapo adentro, el sapo se amodorra con la tibieza inicial, pierde las fuerzas o la iniciativa para saltar cuando el agua quema, y muere cocinado. ¿Será posible avisarle al sapo antes de que sea tarde?

Y aún si alguien le avisara, ¿qué pasaría si al mismo tiempo otros bichos repudiaran a quien lanza el alerta y le dijeran al sapo de la olla que todo está bien, que el calorcito es mejor que el frío, y que más le vale cuidar ese abrigo que saltar a la intemperie? Probablemente, ablandado por la somnolencia y abrumado por las dudas, el pobre sapo se entregaría inerme a la cocción.

El escritor peruano Mario Vargas Llosa ha tenido varias veces la deferencia de lanzar el alerta, de avisarnos que estamos en la olla, o en el horno. Y cada vez, los “intelectuales” oficialistas han repudiado al mensajero y han tratado de convencernos de que sólo se trata de un tibio “baño de María”. Como ocurrió ahora a propósito de la próxima Feria Internacional del Libro. Continuar leyendo “Vargas Llosa, el sapo y la olla”

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El gran cartógrafo

El comité del Nobel premió a Mario Vargas Llosa, cuyas novelas trazan un fidelísmo mapa de nuestro tiempo y constituyen una reafirmación del género.

El jurado del Nobel que anualmente discierne el premio de Literatura se ha hecho más famoso por sus errores que por sus aciertos, y sus decisiones suelen ser motivo de polémica. Difícilmente ocurra así con el peruano Mario Vargas Llosa, cuya obra constituye un gran mapa de nuestro tiempo y a la vez una rotunda ratificación del género novela.

Ahora que se ha asentado la polvareda sobre el tan zarandeado apogeo de la literatura latinoamericana en el siglo XX, ya se advierte que sólo un puñado de nombres se incorporarán al acervo mayor de las letras castellanas; para este cronista: Jorge Luis Borges, Juan Carlos Onetti y Vargas Llosa. El Nobel acertó por lo menos en uno.

Vargas Llosa ha escrito novelas, cuentos, teatro e incontables artículos periodísticos que llevan el registro de sus opiniones ante los acontecimientos de la época. Pero aquello que lo distingue en la consideración de quienes leen, por placer o por oficio, es su calidad de narrador, su confianza en un género que muchos contemporáneos consideraban agotado. Continuar leyendo “El gran cartógrafo”

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