La bofetada

El comportamiento de oficialismo y oposición en la discusión del presupuesto es una bofetada para las esperanzas ciudadanas de una dirigencia política responsable.

La bofetada de la que fuimos testigos estos días en el Congreso fue sonora, contundente y dolorosa. Y no hablo del episodio de femenina indignación que impulsó a una diputada a poner en su lugar a un colega de boca suelta e insidiosa. Me refiero a la bofetada que una clase política sin norte ni ideas infligió a la ciudadanía que les confió su representación.

El debate, si es que se le puede llamar así, sobre el presupuesto nacional para el año entrante exhibió en todo el hemiciclo de la cámara baja lo peor de la vida política nacional: desconcierto, incompetencia, incapacidad para el diálogo, carencia de imaginación, mala fe, deslealtad, ausencia de espíritu republicano, endeblez ética, violencia verbal y física.

La bofetada que menciono echó por tierra toda esperanza de un tránsito sereno hacia las elecciones del 2011, toda esperanza de un cambio de temperamento en la intransigencia arbitraria del oficialismo tras la muerte de su inspirador, toda esperanza de una oposición en condiciones de proponer al electorado una alternativa creíble en el comicio venidero. Continuar leyendo “La bofetada”

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La segunda muerte del kirchnerismo

Más allá de sus cinematográficas resurrecciones, el fin del kirchnerismo es seguro. Menos seguro, a esta altura, aparece el poskirchnerismo: hay una renovada voluntad de hacer política pero faltan liderazgos estratégicos.

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Desde su llegada al poder en el 2003 el kirchnerismo se asoció voluntariamente a la imaginería política de los setenta. El acto de la ESMA, agresivo, enconado, parcial, le enajenó buena parte de las simpatías iniciales, pero el buen viento de la economía internacional lo mantuvo a flote y hasta creó la impresión de que navegaba sosteniendo el timón.

Pero era una impresión errónea: torpemente estrelló la nave contra los arrecifes con la pelea con el campo y la confiscación de las jubilaciones privadas. Para entonces ya fue evidente que los santacruceños no tendrían una nueva oportunidad. La elección del 28 de junio marcó la primera muerte del kirchnerismo. La sesión inicial del nuevo Congreso sancionó la segunda.

La imaginería que rodea a la pareja presidencial abandonó ahora los setenta para evolucionar hacia dos clásicos de la pantalla de fines de los ochenta y principios de los noventa. Como Robert de Niro en Cabo de miedo o Glenn Close en Atracción fatal, el kirchnerismo parece muerto, pero resurge súbitamente con renovada “capacidad de daño”. Continuar leyendo “La segunda muerte del kirchnerismo”

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