El destinatario recibirá una copia de 'Corrupción, impunidad, poder'.
4 opiniones en “Corrupción, impunidad, poder”
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El sitio de Santiago González
El destinatario recibirá una copia de 'Corrupción, impunidad, poder'.
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Años atrás un kirchnerista me increpaba por “osar sugerir que el gobierno utilizara la figura de las Madres y el tema de los derechos humanos como simple bandera y arenga política”; y por “atreverme a dudar de las Madres y su integridad”, todo esto a cuento de por qué era que el gobierno había depositado en ellas la gestión de planes sociales de vivienda con un millonario presupuesto. Es curioso el razonamiento (o más bien la falta de él) por el cual el hecho de que una persona, por el mero hecho de sufrir una pérdida tan desgarradora, sea revestida de pronto con una imagen de persona impoluta, de conducta intachable y hasta se convierta en persona idónea en materia de arquitectura y administración de planes de vivienda. ¿No será tiempo de ir más allá de la imagen a buscar la esencia de quienes pretenden conducirnos?
Para un gobierno que carece de sustancia, la imagen lo es todo. (Cuando la presidente se lastimó y cayó al suelo la semana pasada tuvo, según su propio relato, la presencia de ánimo para pensar antes que nada en su imagen, incorporarse rápidamente, y evitar que llegaran a fotografiarla en el suelo. “Jamás, jamás”, dijo.) Lo único que le importó al kirchnerismo de las Madres fue la imagen de credibilidad que le brindaban. Un servicio que no tiene precio.
El análisis de Santiago González es simplemente devastador. Como bien lo dice él mismo, las señales estaban a la vista de todos y los datos no deberían sorprender porque se fueron conociendo a medida que se desarrollaba el modelo kirchnerista. Lo que dá tanta fuerza al artículo es la claridad con que recopila todos esos datos, hasta configurar un panorama desolador de corrupción, soberbia e hipocresía personal e ideológica. Gracias Santiago por un relato tan preciso de algo que nunca debería haber ocurrido pero que hoy es una triste realidad.
Gracias a usted, Enrique, por visitar este sitio y compartir su comentario.