A lo largo de varios ensayos, la escritora Beatriz Sarlo instaló la noción de una supuesta hegemonía cultural del kirchnerismo. El señalamiento, que se apoya en algunos datos más bien folklóricos como una canción proselitista, un acto público, un programa de televisión, a lo sumo apunta a una intención, algo ingenua si se quiere, pero difícilmente a una realidad.
El kirchnerismo como política, modelo o cultura es una construcción imaginaria con los atributos típicos de lo efímero, un espectáculo teatral en el que nada es lo que parece, y cuya entidad se evapora al apagarse las luces. Si la protagonista decidiera imprevistamente no repetir la función, la plaza quedaría vacía y el viento se llevaría en jirones los telones de papel.
Su condición de posibilidad (su caldo de cultivo) poco tuvo que ver con el peronismo y mucho con la izquierda, con el llamado progresismo, que –éste sí– hegemónicamente domina, condiciona y asfixia la vida social, política, económica y cultural argentina. Sarlo se alarma ante el kirchnerismo cuando debiera reconocerlo, al menos, como un hijo de su propia entraña. Continuar leyendo “Hegemonías culturales”