Hegemonías culturales

A lo largo de varios ensayos, la escritora Beatriz Sarlo instaló la noción de una supuesta hegemonía cultural del kirchnerismo. El señalamiento, que se apoya en algunos datos más bien folklóricos como una canción proselitista, un acto público, un programa de televisión, a lo sumo apunta a una intención, algo ingenua si se quiere, pero difícilmente a una realidad.

El kirchnerismo como política, modelo o cultura es una construcción imaginaria con los atributos típicos de lo efímero, un espectáculo teatral en el que nada es lo que parece, y cuya entidad se evapora al apagarse las luces. Si la protagonista decidiera imprevistamente no repetir la función, la plaza quedaría vacía y el viento se llevaría en jirones los telones de papel.

Su condición de posibilidad (su caldo de cultivo) poco tuvo que ver con el peronismo y mucho con la izquierda, con el llamado progresismo, que –éste sí– hegemónicamente domina, condiciona y asfixia la vida social, política, económica y cultural argentina. Sarlo se alarma ante el kirchnerismo cuando debiera reconocerlo, al menos, como un hijo de su propia entraña. Continuar leyendo “Hegemonías culturales”

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Del dicho al hecho

Tras la muerte de su esposo, Cristina Fernández exhibió el tono amortiguado que le imponían sus sentimientos en esa circunstancia extrema, y esa gestualidad, comprensible y compartible, le atrajo la simpatía del público. Mucho más dirigida a la persona que a las políticas que esa persona encarna desde la primera magistratura.

Aprovechando esa corriente, la presidente invariablemente incluyó en sus mensajes referencias a la unidad nacional, a la necesidad de articular vínculos entre los distintos sectores de la sociedad, de generar un proyecto colectivo capaz de “profundizar e institucionalizar” lo realizado por el gobierno que se inició en el 2003.

“No vine para dividir, vine para unir a los argentinos tras un proyecto nacional”, afirmó esta semana en Córdoba. Sin embargo, toda una secuencia de episodios que arrancó tan pronto se reanudó la actividad política tras el receso estival demuestra que en el propio entorno presidencial hay muchos que no prestan atención a la mandataria. Continuar leyendo “Del dicho al hecho”

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La otra central

La derrota del candidato kirchnerista en las elecciones de la CTA es mala noticia para Kirchner y buena para Hugo Moyano: la entidad gremial alternativa corre el riesgo de quebrarse.

El triunfo de la lista independiente encabezada por Pablo Micheli en las elecciones internas de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) constituye una nueva e inesperada derrota para el kirchnerismo, cuyo candidato Hugo Yasky debió recurrir a las impugnaciones y alegatos de fraude para enturbiar las aguas y disimular el fracaso, aun a riesgo de quebrar la entidad gremial.

Ese resultado es doblemente ominoso para el oficialismo, primero porque ocurre en el corazón mismo de la clase trabajadora, allí donde busca desesperadamente respaldos con vistas a los comicios presidenciales del 2011, luego de dar por perdida a la clase media, y segundo porque lo arroja en brazos de Hugo Moyano, el dueño de la CGT, que cobra caro cada gesto de apoyo.

Pero el riesgo de un quiebre en la CTA es también malo para la salud del país, necesitado de una central sindical que represente los intereses de los trabajadores, y no que los manipule en beneficio de una parcialidad política o económica, o las dos cosas juntas. En el panorama gremial del país, la CTA es hoy lo más aproximado al perfil deseable de esa función social. Continuar leyendo “La otra central”

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El poder mediático

En todas las épocas, el poder vigente ha incidido sobre el sistema de saberes, creencias y valores que anima a una sociedad

En el corazón del Imperio, probablemente en alguna oficina oculta en los subsuelos del Departamento de Estado norteamericano, se trabaja día y noche en la promoción y coordinación de monopolios: monopolios económicos por un lado, monopolios de prensa por el otro, con la mirada puesta en la globalización; dicho de otro modo, en la conquista del mundo. Los monopolios de prensa mantienen una tropa de periodistas fieles, audaces y agresivos, cuya misión consiste en condicionar la... Continúa →

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Que se rompa, pero que no se doble

Si el pan-radicalismo no logra ofrecer una opción creíble y contundente de poder basado en la ley, como quiere Carrió, la gente se va a inclinar en el 2011 por un liderazgo fuertemente personal.

Según relató un discípulo, el pensador francés Raymond Aron solía decir en sus clases que la política era el arte de la transacción permanente, excepto en “un extraño país”, la República Argentina, donde había escuchado consignas estremecedoramente contrarias a esa concepción, tales como “Que se rompa, pero que no se doble”.

Esta consigna le pertenece a Leandro N. Alem, el fundador del radicalismo, formulada en los albores del partido y en los fragores de la lucha contra el “régimen”. Sometidos a presiones, los materiales flexibles se amoldan, los rígidos se quiebran. Para Alem, era preferible el quiebre a la transigencia con aquello que el radicalismo se proponía cambiar.

Alem es uno de los mentores políticos, frecuentemente invocado, de Elisa Carrió, líder de la Coalición Cívica, que acaba de dar un “portazo” a radicales y socialistas, con los que compartía el armado del Acuerdo Cívico y Social, una alianza orientada a ofrecer una alternativa socialdemócrata al populismo kirchnerista en las elecciones del 2011. Continuar leyendo “Que se rompa, pero que no se doble”

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