La conspiración

Si las calamidades de fin de año respondieron a una conspiración, ésta nació en la incompetencia del oficialismo para gobernar.

El gobierno seguramente esperaba un fin de año con rutilantes titulares sobre las compras en los centros comerciales y las reservas en los lugares de veraneo. Pero la tipografía de gran tamaño estuvo en cambio dedicada a narrar una imprevista secuela de descalabros, que el oficialismo sólo atinó a atribuir a los malvados designios de una conspiración.

Desde diversos pupitres ministeriales se apuntó el dedo hacia los presuntos animadores de esa conjura: el centroderechista jefe de gobierno porteño Mauricio Macri y el peronista clásico Eduardo Duhalde, fortalecidos con el improbable auxilio de los fanáticos de la secta decimonónica Testigos de León Trotski, conocida aquí como Partido Obrero.

Sin embargo, cuando se repasan una por una las calamidades que arruinaron el último mes del año, se advierte que si hubo una conspiración, ésta nació –involuntariamente, es claro– en las entrañas del propio oficialismo, en su flagrante incompetencia para gobernar, incompetencia que el difunto creador del “modelo” disimulaba a fuerza de prepotencia y billetera. Continuar leyendo “La conspiración”

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Que se rompa, pero que no se doble

Si el pan-radicalismo no logra ofrecer una opción creíble y contundente de poder basado en la ley, como quiere Carrió, la gente se va a inclinar en el 2011 por un liderazgo fuertemente personal.

Según relató un discípulo, el pensador francés Raymond Aron solía decir en sus clases que la política era el arte de la transacción permanente, excepto en “un extraño país”, la República Argentina, donde había escuchado consignas estremecedoramente contrarias a esa concepción, tales como “Que se rompa, pero que no se doble”.

Esta consigna le pertenece a Leandro N. Alem, el fundador del radicalismo, formulada en los albores del partido y en los fragores de la lucha contra el “régimen”. Sometidos a presiones, los materiales flexibles se amoldan, los rígidos se quiebran. Para Alem, era preferible el quiebre a la transigencia con aquello que el radicalismo se proponía cambiar.

Alem es uno de los mentores políticos, frecuentemente invocado, de Elisa Carrió, líder de la Coalición Cívica, que acaba de dar un “portazo” a radicales y socialistas, con los que compartía el armado del Acuerdo Cívico y Social, una alianza orientada a ofrecer una alternativa socialdemócrata al populismo kirchnerista en las elecciones del 2011. Continuar leyendo “Que se rompa, pero que no se doble”

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Macri en el país de los enanos

La decisión de Mauricio Macri de pedir su propio juicio político agiganta su figura frente a la pequeñez mezquina evidenciada por el resto de la dirigencia opositora.

Lo que no mata, fortalece. Si el juicio político al que voluntariamente pidió someterse Mauricio Macri lo encuentra culpable de haber organizado un grupo de espionaje dentro de su gobierno, su carrera pública estará terminada; si resulta absuelto de esos cargos, sus ambiciones presidenciales habrán recibido un formidable y oportuno espaldarazo.

La decisión del jefe de gobierno porteño, pese a lo que argumentan sus enemigos, no está exenta de riesgos y representa una movida audaz frente al acoso implacable del kirchnerismo y la mezquina complicidad del resto de la oposición. Cierto es que a este político bisoño, por sus propios errores, no le quedaban muchas opciones disponibles.

La opinión pública gusta de los arrestos heroicos, tanto como deplora la pequeñez especulativa de los dirigentes políticos que debieron haber denunciado con toda claridad la endeble causa armada contra el líder del PRO. La imagen de Macri se agigantó por comparación, como la de Gulliver en Liliput. Pero todo es relativo. Y esa talla magnífica no luce en el país de los gigantes. Continuar leyendo “Macri en el país de los enanos”

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Un problema de gravedad

El caso de Gualeguaychú refleja las penurias de una población desamparada por el estado, la dirigencia y sus propios compatriotas.

La asamblea ciudadana de Gualeguaychú levantó esta semana el bloqueo de un puente internacional que había impuesto hace más de tres años como forma de protesta y presión contra el emplazamiento inconsulto en territorio uruguayo de una gigantesca y potencialmente contaminante fábrica de celulosa, justo frente a un balneario y sitio turístico argentino.

Los habitantes de esa ciudad entrerriana habían decidido el bloqueo del puente después de haber transitado sin éxito durante cuatro años todos los carriles institucionales municipales, provinciales y nacionales. Iniciaron su acción con el coraje y empeño de una gesta patriótica, pero lo hicieron tarde: la chimenea de la planta ya se levantaba ominosa en el horizonte.

Un esperado fallo de la Corte Internacional reconoció las tropelías orientales, pero no objetó el funcionamiento de la fábrica. Desamparados por el estado, abandonados a su suerte por la indiferencia o la condena de la llamada clase dirigente y de la mayoría de sus compatriotas, los de Gualeguaychú ahora sólo aspiran a reducir los daños. Su penuria es la del país todo. Continuar leyendo “Un problema de gravedad”

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El índice Arcor

Hace unos años, la revista inglesa The Economist propuso un índice para comparar precios relativos en diferentes economías basado en el sandwich BigMac de MacDonald’s, un producto que con características más o menos similares se ofrece en gran número de países. Este sitio quiere proponer ahora un índice local para comparar precios en distintos momentos de la economía argentina.

Lo llamaremos el índice Arcor, se basa en el precio al consumidor de la mermelada de ciruelas de esa marca, y su utilidad se verá enseguida.

En los años de la convertibilidad, cuando un peso era igual a un dólar, el frasco de 454 gramos de mermelada Arcor se vendía a un peso. En los días de oferta se lo podía conseguir con descuentos de hasta 10 ó 15 por ciento, pero el precio básico era ése. En abril de 2010, el mismo frasco, en la misma góndola del mismo supermercado, cuesta 5,80 pesos, que pueden ser menos cuando hay ofertas.

ActualizaciónÍndice Arcor vigente desde mayo de 2017: 36.00.
(Base 1 = convertibilidad)

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