
Marzo es un mes agitado para los Kirchner. El año pasado apostaron todo o nada a un enfrentamiento con los productores agropecuarios, y perdieron en todos los frentes. Hoy vuelven a apostar fuerte con un adelantamiento de las elecciones, a fin de recuperar la iniciativa en un escenario que desde aquel otro marzo se les volvió en contra sin remedio.
“Los argentinos no podemos tener una serie permanente de elecciones hasta el 28 de octubre en el marco de la crisis. Sería casi suicida embarcar a la sociedad de aquí a octubre en una discusión permanente”, dijo la presidente al anunciar la decisión. “Necesitamos mucha tranquilidad, mucho diálogo, alejando los intereses partidarios. La crisis demanda que todos los esfuerzos estén orientados a sostener la actividad económica y el nivel de empleo”.
Naturalmente, se trata de hacer de la necesidad virtud. Todos los indicadores les dicen a los Kirchner que las cosas van mal, con tendencia a empeorar. Por eso los gestos dirigidos a aflojar la presión en el conflicto con el campo, por eso la rápida disipación del conflicto con la Corte Suprema (iniciado, de paso, por la propia presidente). Continuar leyendo “El tiempo y los Kirchner”

