Injerencia arrogante y racista

La intervención extranjera en Libia, como pasa siempre, habrá de dejar las cosas peor de lo que están

Resulta por lo menos curioso que las naciones que se presentan al mundo como los adalides de la libertad, como los grandes impugnadores de la intervención, tanto política como económica, sean justamente los reiterados agentes de las acciones armadas para remediar o corregir reales o supuestos desaguisados en terceros países.

La intervención, armada o desarmada, de poderes externos en los asuntos internos de un país, como la que en estos momentos se está desarrollando en Libia, es algo que repugna a la conciencia nacional en cualquier parte del mundo, y mucho más en aquellos lugares que durante largo tiempo soportaron los ultrajes del colonialismo.

Estas injerencias pueden, y merecen, ser condenadas justamente como expresiones tardías de una voluntad imperial, como exhibiciones obscenas de arrogancia y racismo, como hipócritas maniobras para asegurarse el control de materias primas o territorios estratégicos, pero sobre todo merecen ser condenadas por su torpeza e inutilidad. Continuar leyendo “Injerencia arrogante y racista”

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David Viñas (1927-2011)

Novelista aburrido, dramaturgo pasable, y ensayista provocador que se dedicó a leer la literatura argentina desde el marxismo

David Viñas fue un novelista aburrido, un dramaturgo pasable, y un ensayista provocador y atrayente que se dedicó a leer la literatura argentina desde una óptica sociológica o política declaradamente marxista, y expuso sus hallazgos con un estilo propio e inconfundible que sería imitado hasta el cansancio en las publicaciones del progresismo vernáculo.

Acometió su trabajo interpretativo con la sutil discriminación y la delicadeza de propósitos de un patovica, y acompañó esa actitud con la creación del personaje David Viñas, con cara de pocos amigos y posturas beligerantes en los años de juventud; con intimidantes bigotazos y arrestos justicieros en la madurez. Antes que David, debió haberse llamado Moisés.

Fue un hombre inteligente, en el sentido de que supo encontrar lo que buscaba entre las líneas del corpus literario nacional, y lo expuso con mucho chismorreo y algunas vislumbres que serán de referencia inevitable en cualquier examen posterior. Allí donde Viñas avanzó a machetazos, otros usarán instrumentos más sensibles pero no podrán ignorar el territorio descubierto. Continuar leyendo “David Viñas (1927-2011)”

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Mario Clavell (1922-2011)

Mario Clavell podía subir al escenario con la sola compañía de su guitarra y capturar absolutamente la atención de su auditorio durante toda la función. Sostenía ese vínculo impalpable con su simpatía personal, con su tono de voz sin brillo pero cálido, con sus rutinas bien preparadas, y con el encanto literario y musical de sus canciones románticas.

Alguien lo describió alguna vez como “el chansonnier de América”, y él aceptó ese apelativo, tal vez en secreto homenaje a quien tuvo seguramente como modelo en la manera de adueñarse de la escena y atrapar al público: Maurice Chevalier, el chansonnier por antonomasia. Hoy le llamarían showman, el hombre capaz de montar un espectáculo con su sola persona.

Tuvo su momento de mayor popularidad en la Argentina entre las décadas de 1940 y 1960, pero una mudanza en las preferencias del público lo fue relegando a un segundo plano. El mundo hispanohablante acogió entonces con simpatía a quien ya conocía como autor de sus canciones favoritas, y le reservó un espacio de afecto y reconocimiento que se mantuvo en el tiempo. Continuar leyendo “Mario Clavell (1922-2011)”

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Vargas Llosa, el sapo y la olla

Mario Vargas LLosa tiene la gentileza de advertir a los argentinos de sus errores, pero los “intelectuales” oficialistas lo repudian

El ejemplo es archiconocido: si se arroja un sapo a una olla con agua hirviendo, el sapo salta y se salva; si se pone al fuego la olla con agua fría y el sapo adentro, el sapo se amodorra con la tibieza inicial, pierde las fuerzas o la iniciativa para saltar cuando el agua quema, y muere cocinado. ¿Será posible avisarle al sapo antes de que sea tarde?

Y aún si alguien le avisara, ¿qué pasaría si al mismo tiempo otros bichos repudiaran a quien lanza el alerta y le dijeran al sapo de la olla que todo está bien, que el calorcito es mejor que el frío, y que más le vale cuidar ese abrigo que saltar a la intemperie? Probablemente, ablandado por la somnolencia y abrumado por las dudas, el pobre sapo se entregaría inerme a la cocción.

El escritor peruano Mario Vargas Llosa ha tenido varias veces la deferencia de lanzar el alerta, de avisarnos que estamos en la olla, o en el horno. Y cada vez, los “intelectuales” oficialistas han repudiado al mensajero y han tratado de convencernos de que sólo se trata de un tibio “baño de María”. Como ocurrió ahora a propósito de la próxima Feria Internacional del Libro. Continuar leyendo “Vargas Llosa, el sapo y la olla”

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La trampa de los dos partidos

El electorado puede volver a caer en octubre de 2011 en la misma trampa de alternancia bipartidaria que lo viene asfixiando desde hace medio siglo.

Una frase corriente, infundadamente atribuida a Einstein, dice que locura es hacer las mismas cosas una y otra vez, y esperar resultados diferentes. Cualquiera sea su origen, la observación derrocha sensatez y resulta particularmente útil cuando se trata de desbrozar el panorama con vistas a las elecciones presidenciales de octubre.

Desde hace más de medio siglo, peronistas y radicales han conducido con parejo entusiasmo el sorprendente proceso de la decadencia argentina, salpimentado con golpes de estado, primero militares y luego civiles, convocados o tolerados por sectores de un partido o el otro, y que no alteraron en ningún sentido la tendencia declinante.

Como la decadencia bien entendida empieza por casa, la Unión Cívica Radical y el Partido Justicialista son hoy escombros políticos. El justicialismo nunca se graduó como partido, y de movimiento de masas degeneró en aparato. El radicalismo, que alguna vez fue un partido, devino también en aparato: estructura cerrada, en provecho de sí misma. Continuar leyendo “La trampa de los dos partidos”

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