
Mario Clavell podía subir al escenario con la sola compañía de su guitarra y capturar absolutamente la atención de su auditorio durante toda la función. Sostenía ese vínculo impalpable con su simpatía personal, con su tono de voz sin brillo pero cálido, con sus rutinas bien preparadas, y con el encanto literario y musical de sus canciones románticas.
Alguien lo describió alguna vez como “el chansonnier de América”, y él aceptó ese apelativo, tal vez en secreto homenaje a quien tuvo seguramente como modelo en la manera de adueñarse de la escena y atrapar al público: Maurice Chevalier, el chansonnier por antonomasia. Hoy le llamarían showman, el hombre capaz de montar un espectáculo con su sola persona.
Tuvo su momento de mayor popularidad en la Argentina entre las décadas de 1940 y 1960, pero una mudanza en las preferencias del público lo fue relegando a un segundo plano. El mundo hispanohablante acogió entonces con simpatía a quien ya conocía como autor de sus canciones favoritas, y le reservó un espacio de afecto y reconocimiento que se mantuvo en el tiempo. Continuar leyendo “Mario Clavell (1922-2011)”