Hegemonías culturales

A lo largo de varios ensayos, la escritora Beatriz Sarlo instaló la noción de una supuesta hegemonía cultural del kirchnerismo. El señalamiento, que se apoya en algunos datos más bien folklóricos como una canción proselitista, un acto público, un programa de televisión, a lo sumo apunta a una intención, algo ingenua si se quiere, pero difícilmente a una realidad.

El kirchnerismo como política, modelo o cultura es una construcción imaginaria con los atributos típicos de lo efímero, un espectáculo teatral en el que nada es lo que parece, y cuya entidad se evapora al apagarse las luces. Si la protagonista decidiera imprevistamente no repetir la función, la plaza quedaría vacía y el viento se llevaría en jirones los telones de papel.

Su condición de posibilidad (su caldo de cultivo) poco tuvo que ver con el peronismo y mucho con la izquierda, con el llamado progresismo, que –éste sí– hegemónicamente domina, condiciona y asfixia la vida social, política, económica y cultural argentina. Sarlo se alarma ante el kirchnerismo cuando debiera reconocerlo, al menos, como un hijo de su propia entraña. Continuar leyendo “Hegemonías culturales”

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Ernesto Sabato (1911-2011)

La obra de Ernesto Sabato, desplegada a lo largo de medio siglo, expresa por un lado la perplejidad y la angustia de un humanista occidental, de cuño liberal y cristiano, ante las vertiginosas y violentas transformaciones engendradas en el seno mismo de esa cultura y cuya dirección parece apuntar inexorablemente hacia la destrucción de sus propios supuestos.

Por otro lado, atestigua el tironeo entre el mundo luminoso, ordenado, previsible, del racionalismo y los acuciantes reclamos de las pulsiones irracionales, imprevistas, oscuras, violentas, aterradoras, fuera de gobierno desde que la abolición de la dimensión sagrada en la cultura impide procesarlos de una manera socialmente aceptable, por ejemplo a través del mito.

Y por fin, su obra refleja en otro plano el desconcierto y la ansiedad de un argentino de clase media, ilustrado y preocupado por los asuntos públicos, que asiste impotente a la decadencia de un país sin rumbo, que marcha de frustración en frustración, agobiado por reyertas tan superficiales como inacabables, incapaz de ponerse de acuerdo sobre su pasado ni sobre su futuro. Continuar leyendo “Ernesto Sabato (1911-2011)”

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David Viñas (1927-2011)

Novelista aburrido, dramaturgo pasable, y ensayista provocador que se dedicó a leer la literatura argentina desde el marxismo

David Viñas fue un novelista aburrido, un dramaturgo pasable, y un ensayista provocador y atrayente que se dedicó a leer la literatura argentina desde una óptica sociológica o política declaradamente marxista, y expuso sus hallazgos con un estilo propio e inconfundible que sería imitado hasta el cansancio en las publicaciones del progresismo vernáculo.

Acometió su trabajo interpretativo con la sutil discriminación y la delicadeza de propósitos de un patovica, y acompañó esa actitud con la creación del personaje David Viñas, con cara de pocos amigos y posturas beligerantes en los años de juventud; con intimidantes bigotazos y arrestos justicieros en la madurez. Antes que David, debió haberse llamado Moisés.

Fue un hombre inteligente, en el sentido de que supo encontrar lo que buscaba entre las líneas del corpus literario nacional, y lo expuso con mucho chismorreo y algunas vislumbres que serán de referencia inevitable en cualquier examen posterior. Allí donde Viñas avanzó a machetazos, otros usarán instrumentos más sensibles pero no podrán ignorar el territorio descubierto. Continuar leyendo “David Viñas (1927-2011)”

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Mario Clavell (1922-2011)

Mario Clavell podía subir al escenario con la sola compañía de su guitarra y capturar absolutamente la atención de su auditorio durante toda la función. Sostenía ese vínculo impalpable con su simpatía personal, con su tono de voz sin brillo pero cálido, con sus rutinas bien preparadas, y con el encanto literario y musical de sus canciones románticas.

Alguien lo describió alguna vez como “el chansonnier de América”, y él aceptó ese apelativo, tal vez en secreto homenaje a quien tuvo seguramente como modelo en la manera de adueñarse de la escena y atrapar al público: Maurice Chevalier, el chansonnier por antonomasia. Hoy le llamarían showman, el hombre capaz de montar un espectáculo con su sola persona.

Tuvo su momento de mayor popularidad en la Argentina entre las décadas de 1940 y 1960, pero una mudanza en las preferencias del público lo fue relegando a un segundo plano. El mundo hispanohablante acogió entonces con simpatía a quien ya conocía como autor de sus canciones favoritas, y le reservó un espacio de afecto y reconocimiento que se mantuvo en el tiempo. Continuar leyendo “Mario Clavell (1922-2011)”

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Vargas Llosa, el sapo y la olla

Mario Vargas LLosa tiene la gentileza de advertir a los argentinos de sus errores, pero los “intelectuales” oficialistas lo repudian

El ejemplo es archiconocido: si se arroja un sapo a una olla con agua hirviendo, el sapo salta y se salva; si se pone al fuego la olla con agua fría y el sapo adentro, el sapo se amodorra con la tibieza inicial, pierde las fuerzas o la iniciativa para saltar cuando el agua quema, y muere cocinado. ¿Será posible avisarle al sapo antes de que sea tarde?

Y aún si alguien le avisara, ¿qué pasaría si al mismo tiempo otros bichos repudiaran a quien lanza el alerta y le dijeran al sapo de la olla que todo está bien, que el calorcito es mejor que el frío, y que más le vale cuidar ese abrigo que saltar a la intemperie? Probablemente, ablandado por la somnolencia y abrumado por las dudas, el pobre sapo se entregaría inerme a la cocción.

El escritor peruano Mario Vargas Llosa ha tenido varias veces la deferencia de lanzar el alerta, de avisarnos que estamos en la olla, o en el horno. Y cada vez, los “intelectuales” oficialistas han repudiado al mensajero y han tratado de convencernos de que sólo se trata de un tibio “baño de María”. Como ocurrió ahora a propósito de la próxima Feria Internacional del Libro. Continuar leyendo “Vargas Llosa, el sapo y la olla”

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