Dos balcones

¡Ah, cómo necesitábamos esto! Desde el balcón de San Pedro, la mirada del cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco, uno de nosotros, nos eleva y nos dignifica, nos recuerda que alguien que se crió, se educó y desarrolló su actividad en la Argentina está en condiciones de ocupar una de las posiciones de liderazgo –liderazgo espiritual, pero también ético y político– más encumbradas del mundo. Nos lo recuerda a nosotros, sus compatriotas, degradados,... Continúa →

Califique este artículo

Calificaciones: 5; promedio: 5.

Sea el primero en hacerlo.

El mensaje de Junín

Los violentos incidentes de Junín han transmitido un mensaje muy claro, emitido con la intención de que sea comprendido rápidamente y sin espacio para las dudas o las interpretaciones múltiples: es el mensaje de una facción que ha anunciado su propósito de ir por todo, y que quiere dejar en claro que no habrá de reparar en medios para conseguirlo, ni siquiera el de la violencia. No le ha temblado la mano para avasallar el Congreso, y obtener mediante la flagrante violación de normas y... Continúa →

Califique este artículo

Calificaciones: 6; promedio: 5.

Sea el primero en hacerlo.

El pacto con Irán

Todo el debate que se desarrolló dentro y fuera del Congreso acerca del pacto firmado por el gobierno argentino con su par iraní en relación con la causa AMIA dejó como saldo inmediato dos grandes interrogantes y varias certezas. El primer interrogante se refiere a la responsabilidad de Irán en el ataque contra la mutual judía (1994), que es el supuesto principal de la justicia argentina, de las entidades representativas de la colectividad judía, del estado de Israel, de los Estados... Continúa →

Califique este artículo

Calificaciones: 6; promedio: 4.7.

Sea el primero en hacerlo.

El tumor

Si desde 1930 para acá hemos probado toda clase de gobiernos civiles o militares, liberales, populistas o conservadores en sus ideas, radicales o peronistas en sus filiaciones políticas, de clase alta, media o baja en su origen social, descendientes de viejas familias o de inmigrantes recientes, hombres o mujeres, jóvenes ambiciosos o sazonados dirigentes, si ya hemos probado todo eso y todo siempre salió mal, ¿no estará el problema en otro lado? ¿No será que, en última instancia, no... Continúa →

Califique este artículo

Calificaciones: 3; promedio: 5.

Sea el primero en hacerlo.

Crisis, inteligencia, milagro

En 1898 España perdió a manos de los Estados Unidos sus últimas colonias, circunstancia que parecía rubricar trágicamente un creciente deterioro político, moral y social. Los españoles sintieron que habían tocado fondo. El impacto sobre las conciencias fue tan grande que la intelectualidad de la época se sintió convocada a repensar España, en todos los términos y por todos los medios; a esos escritores y artistas se los conoce ahora como la generación del 98. En el verano del 2001-2002 creímos que la Argentina había tocado fondo. No tuvimos una generación del 2000. La crisis generó apenas unos ensayitos de morondanga, brotados del oportunismo editorial: no vale la pena recordar los nombres de sus autores, todos los cuales, por otra parte, siguen trabajando y produciendo, rodeados de la más alta consideración pública. En la década recorrida desde entonces hemos advertido que en realidad no habíamos tocado fondo, que siempre se puede estar peor. Carlos Escudé acaba de decirnos que la Argentina no satisface el requisito mínimo que define a un Estado, la capacidad de defender su territorio, y que nos sobrevuela el fantasma de la disolución. Parece que ahora sí estamos tocando fondo, que esta vez es en serio. Pero no se percibe en el horizonte una generación del 2010. El momento quizás más dramático de nuestra historia no incentiva otro género que no sea el periodístico: la crónica policial de la mafia que se adueñó del poder, a cargo de autores varios, o la crónica social de la picaresca mafiosa, a cargo exclusivamente del ameno causeur Jorge Asís. La inteligencia argentina (si es que tal cosa existe: desde la década de 1960 no da señales de vida) parece aletargada, en estado de estupefacción: asiste impasible al desmoronamiento, más allá de las lúcidas vislumbres que aportan de tanto en tanto las columnas de Eduardo Fidanza, de Santiago Kovadloff, de Luis Alberto Romero. Continuar leyendo “Crisis, inteligencia, milagro”

Califique este artículo

Calificaciones: 3; promedio: 5.

Sea el primero en hacerlo.