Sí, completamente de acuerdo con ud; ahora bien, si un tumor no es tratado a tiempo por más benigno que sea se transforma en un cáncer y hace metástasis, y siguiendo con la metáfora creo que es lo que está sucediendo. Las células del cáncer son células diferentes que se reproducen y conquistan a las de nuestro ADN inicial, ¿cuál sería entonces nuestro ADN inicial? Ojalá la respuesta fuera un Martínez Estrada o un Eduardo Mallea, o por qué no un Miguel Cané; pero no, lo cierto es que la lucha por la propiedad privada, el patrimonio (desde lo ideológico hasta lo físico), es lo que nos sumerge en un estado de autismo en el que sólo nos molesta lo que nos molesta y lo demás carece de importancia. Con o sin conciencia corremos para donde nos conviene y fue siempre así, no hubo cambios en el argentino frente a los cambios de paradigma, sólo hubo que acomodarse a los diferentes Estados y mercados, etc. cada quien según su conveniencia. Y elogio a los miopes antes mencionados (entre muchos), la miopía como deformación de una visión que estaba exenta de la “visión en conjunto”, podían ver la realidad porque miraban una cosa a la vez, lo que no distorsionaba sus miradas ni las volvía confusas, sino que eran miradas más que esclarecidas, únicas y a este punto me arriesgo a decir que irrepetibles. Hoy frente a una sociedad enferma de intolerancia no he sabido de nadie que elija incursionar en la práctica del violín a una edad tardía o supuestamente tardía como terapia (hablo de M. Estrada) sino que invierten en profesionales de la salud y medicaciones contra el estrés que es el mejor invento para que nos estresemos cada día más.
Tal vez usted tenga razón, tal vez nuestro ADN sea esto que tenemos a la vista y no haya ningún tumor; tal vez siempre fuimos un todos contra todos y cada quien por su lado, y el que crea que forma parte de una nación, de una aventura o empresa común, peor para él.
Sí, completamente de acuerdo con ud; ahora bien, si un tumor no es tratado a tiempo por más benigno que sea se transforma en un cáncer y hace metástasis, y siguiendo con la metáfora creo que es lo que está sucediendo. Las células del cáncer son células diferentes que se reproducen y conquistan a las de nuestro ADN inicial, ¿cuál sería entonces nuestro ADN inicial? Ojalá la respuesta fuera un Martínez Estrada o un Eduardo Mallea, o por qué no un Miguel Cané; pero no, lo cierto es que la lucha por la propiedad privada, el patrimonio (desde lo ideológico hasta lo físico), es lo que nos sumerge en un estado de autismo en el que sólo nos molesta lo que nos molesta y lo demás carece de importancia. Con o sin conciencia corremos para donde nos conviene y fue siempre así, no hubo cambios en el argentino frente a los cambios de paradigma, sólo hubo que acomodarse a los diferentes Estados y mercados, etc. cada quien según su conveniencia. Y elogio a los miopes antes mencionados (entre muchos), la miopía como deformación de una visión que estaba exenta de la “visión en conjunto”, podían ver la realidad porque miraban una cosa a la vez, lo que no distorsionaba sus miradas ni las volvía confusas, sino que eran miradas más que esclarecidas, únicas y a este punto me arriesgo a decir que irrepetibles. Hoy frente a una sociedad enferma de intolerancia no he sabido de nadie que elija incursionar en la práctica del violín a una edad tardía o supuestamente tardía como terapia (hablo de M. Estrada) sino que invierten en profesionales de la salud y medicaciones contra el estrés que es el mejor invento para que nos estresemos cada día más.
Tal vez usted tenga razón, tal vez nuestro ADN sea esto que tenemos a la vista y no haya ningún tumor; tal vez siempre fuimos un todos contra todos y cada quien por su lado, y el que crea que forma parte de una nación, de una aventura o empresa común, peor para él.