Las tres patas de la política

Pulverizados los partidos, la política argentina se sustenta sobre un precario trípode: los medios, las encuestas, los aparatos.

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Quienes se interesan por los vaivenes de la política argentina seguramente han visto ya el video donde el ex jefe de gobierno porteño Aníbal Ibarra aparece como director de una troupe de artistas de variedades que hacen el papel de vecinos alborozados con su gestión, y lo apoyan y alientan en sus nuevas ambiciones electorales. Todo en beneficio del periodista que lo entrevistaba en una recorrida callejera, y del público que después iba a ver ese reportaje por televisión.

La jugarreta de Ibarra repugna por lo burda, pero en sustancia no es demasiado distinta de las plazas o los teatros que el oficialismo llena con audiencias compradas, o de ciertos sucesos artificiales (media events, como se los conoce en inglés) montados por la oposición para ganar minutos o centímetros de atención en los medios. Casi diría que es el aspecto más visible de la nueva política o, mejor, de las nuevas condiciones en que se desenvuelve la actividad política.

El caso de Ibarra es apenas una instancia de grosero extravío por parte de un dirigente huérfano de partido, condición que comparte con la mayoría de los políticos de primera y segunda línea desde la larga crisis de representatividad que estalló a fin de siglo y virtualmente pulverizó a los partidos. Hoy la escena política argentina se despliega sobre un precario tinglado de tres patas que la sostiene y condiciona: los medios, las encuestas, y los “aparatos”. Continuar leyendo “Las tres patas de la política”

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El gabinete

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Tenemos un gabinete, y tenemos un jefe de gabinete. Lo que no tenemos, desde hace seis años, son reuniones de gabinete. Las reuniones de gabinete son el lugar donde se discuten las principales políticas públicas, se decide su puesta en marcha, y se evalúa su ejecución. El presidente fija los objetivos, los ministros son los encargados de llevarlos eficazmente a la práctica.

Las reuniones de gabinete son colectivas porque la mayoría de los problemas deben ser encarados desde diversas áreas de gobierno, y porque una mirada grupal ayuda a no dejar flancos descubiertos. Pero también son colectivas porque los ministros, que reciben abundante información de sus áreas de influencia, pueden alertar a sus colegas sobre asuntos que les incumben.

El gobierno Kirchner no celebra reuniones de gabinete. Esto puede ser la causa o la consecuencia de que carezca de políticas públicas. En todo caso, un ejecutivo decidido a gobernar por sí y para sí necesita rodearse de un elenco ministerial opaco y obediente. Desde el 2003, acontecimientos como la actual epidemia de dengue vienen tomando por sorpresa a un gabinete ineficaz y sin rumbo. Continuar leyendo “El gabinete”

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Raúl Alfonsín (1927-2009)

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A Raúl Alfonsín le corresponde el hoy raro mérito de haber llegado a la presidencia movido por la honesta ambición de gobernar la Argentina según un determinado conjunto de ideas, y la responsabilidad de haber adoptado un repertorio conceptual que demostró ser inadecuado para encarar los difíciles problemas políticos, económicos y sociales que el país afrontaba en 1983.

Su firmeza de convicciones, y una admirable dosis de coraje cívico, le permitieron concretar el acto de gobierno que habría de marcar para siempre su gestión: el enjuiciamiento de las juntas militares. Pero esas mismas convicciones le impidieron encontrar el camino hacia la salud económica y el restañamiento del tejido social, desgarrado por décadas de enfrentamientos.

Aunque debió entregar el gobierno anticipadamente en un país incendiado por la hiperinflación y las revueltas populares, su nombre no ha quedado asociado al fracaso en la acción sino al esperanzador estímulo de la promesa, promesa de respeto por la ley, de unión nacional, de diálogo, de normalidad en un país que despertaba de la noche del terror y la humillación. Continuar leyendo “Raúl Alfonsín (1927-2009)”

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Hacienda baguala

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Hasta la hacienda baguala / cae al jagüel con la seca. Se denomina baguales a los potros y caballos salvajes que habitan en la Patagonia, por extensión a todo animal indócil. Se llama jagüel al pozo ancho y poco profundo que se hace en los terrenos bajos para recoger las aguas, de modo que allí el ganado pueda saciar su sed.

Fue la garganta seca la que esta semana impulsó al matrimonio presidencial a buscar agua fresca entre los productores agropecuarios. Fue la necesidad la que estimuló un gesto que se quiere mostrar como virtud negociadora y dialoguista. Estamos en un año electoral, y la sed de votos apremia. Las encuestas acusan la sequía con ominosa precisión meteorológica.

Recreando el clásico juego del policía bueno y el policía malo, esta vez no fue Néstor el que por teléfono descalabró un encuentro entre gobierno y campo, y desautorizó a sus propios negociadores, sino Cristina, que intervino personalmente para hacerlo prosperar, y sostener a sus representantes. El resultado distiende, pero es tardío y, por ahora, magro. Continuar leyendo “Hacienda baguala”

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De la astucia a la civilización

Astucia, urbanidad, política, civilización definen escalones ascendentes en la sociabilidad humana

“El gobierno se especializa en astucia” escribió Alvaro Abós en La Nación, y respaldó la afirmación con una suculenta antología de episodios de “rapidez” protagonizados por quienes nos gobiernan. Lo que me interesa es la palabra utilizada por Abós, porque abre el juego para una interesante especulación sobre el estado de nuestra sociedad. Uno de los Kirchner, no me acuerdo cuál ni importa realmente, dijo que ahora los pueblos de América latina tienen... Continúa →

  1. De la astucia a la civilización
  2. Mal hablados
  3. Trucho y berreta
  4. El escrache

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