La vuelta de Radio Colonia

La ley de medios aprobada en la cámara baja está dirigida contra el grupo Clarín, y edulcorada con criterios gratos a los legisladores progresistas. Clarín es víctima y culpable de un proyecto cuyo contenido y tratamiento puede dejar el espectro radioeléctrico mayoritariamente en manos del Estado.

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El proyecto de ley de medios aprobado por la cámara baja es desde todo punto de vista deplorable. Más deplorables aún son los argumentos expuestos en su favor. Una ley puede eventualmente modificarse o derogarse. Pero el mazacote ideológico que una apreciable porción de la clase política tiene en la cabeza parece más difícil de diluir. Estos legisladores suponen que los medios (masivos) crean una imagen de la realidad y la instalan después en la cabeza de la gente. Esa suposición proviene de una imagen de la realidad creada por otros medios (libros franceses) e instalada sin resistencia en la cabeza de los políticos progresistas. Sin embargo, el público puede distinguir entre lo que ocurre en su vida y lo que ocurre en la pantalla y los políticos no, porque su vida ocurre en la pantalla, y sin pantalla no existen. Continuar leyendo “La vuelta de Radio Colonia”

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Andrés Cascioli (1936-2009)

Andrés Cascioli fue un excelente caricaturista y un audaz editor, cuyas revistas registraron el apogeo y caída del progresismo posterior al Proceso, y abrieron nuevos rumbos en el periodismo.

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Las revistas de Andrés Cascioli nacieron como una “zona liberada” en medio de la dictadura militar, tuvieron su apogeo con la oleada de esperanza que acompañó el regreso a la democracia, y comenzaron a languidecer ya desde antes de los noventa. Pero abrieron caminos nuevos para el lenguaje periodístico, que serían aprovechados más tarde por otros medios.

Temperamental y apasionado, arbitrario y rencoroso, Cascioli fue a la vez un periodista que editorializaba con sus caricaturas y un empresario periodístico que en su momento tuvo lo que hay que tener para prosperar en el negocio: olfato para anticipar hacia dónde sopla el viento de los tiempos, audacia para jugar con los límites, y astucia para contratar buenos colaboradores.

El olfato le falló en los noventa. Sus revistas habían acompañado, ilustrado y documentado de manera casi única toda una etapa del progresismo porteño, esa suerte de fascismo ilustrado erigido por propia decisión en árbitro del pensamiento políticamente correcto. Este antiautoritario visceral no advirtió que el público ya no aceptaba esa forma solapada de autoritarismo. Continuar leyendo “Andrés Cascioli (1936-2009)”

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¡Discriminación!

La sociedad argentina no discrimina: centenares de miles de inmigrantes de América en ella viven, trabajan, se educan y se curan.

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Los diarios La Nación y Clarín se han empeñado coincidentemente esta semana en persuadir a la flagelada sociedad argentina de que a sus muchos pecados debe sumar ahora el de la discriminación, una pretensión difícil de demostrar en la práctica y que razones de salud pública exigen refutar de la manera más enfática.

La sociedad argentina en su vasta mayoría no discrimina, y esto probablemente ni siquiera sea una virtud sino parte de una manera de ser elaborada en común y sin saberlo por gentes de los cuatro rincones de la tierra que a la tremenda velocidad de unas pocas décadas aprendieron aquí a convivir, a respetarse, y a no aislarse en guetos.

Justamente esa “manera de ser”, ese impalpable que extrañan a muerte los expatriados y que buscan desesperadamente en la Internet, es nuestro ADN, lo que identifica a un argentino y lo hace reconocible por otro. No el color de la piel, ni la religión, ni cualquiera de esas señales que sí son fuente de discriminación en otras latitudes. Continuar leyendo “¡Discriminación!”

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Las tres patas de la política

Pulverizados los partidos, la política argentina se sustenta sobre un precario trípode: los medios, las encuestas, los aparatos.

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Quienes se interesan por los vaivenes de la política argentina seguramente han visto ya el video donde el ex jefe de gobierno porteño Aníbal Ibarra aparece como director de una troupe de artistas de variedades que hacen el papel de vecinos alborozados con su gestión, y lo apoyan y alientan en sus nuevas ambiciones electorales. Todo en beneficio del periodista que lo entrevistaba en una recorrida callejera, y del público que después iba a ver ese reportaje por televisión.

La jugarreta de Ibarra repugna por lo burda, pero en sustancia no es demasiado distinta de las plazas o los teatros que el oficialismo llena con audiencias compradas, o de ciertos sucesos artificiales (media events, como se los conoce en inglés) montados por la oposición para ganar minutos o centímetros de atención en los medios. Casi diría que es el aspecto más visible de la nueva política o, mejor, de las nuevas condiciones en que se desenvuelve la actividad política.

El caso de Ibarra es apenas una instancia de grosero extravío por parte de un dirigente huérfano de partido, condición que comparte con la mayoría de los políticos de primera y segunda línea desde la larga crisis de representatividad que estalló a fin de siglo y virtualmente pulverizó a los partidos. Hoy la escena política argentina se despliega sobre un precario tinglado de tres patas que la sostiene y condiciona: los medios, las encuestas, y los “aparatos”. Continuar leyendo “Las tres patas de la política”

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¿Conoce usted a Shlomo Sand?

La obra del historiador israelí Shlomo Sand “Cuándo y cómo se inventó el pueblo judío” es intensamente debatida en Israel y premiada en Europa. Pero en Buenos Aires ni nos enteramos.

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Si usted se informa a través de la prensa de Buenos Aires, probablemente no sepa quién es Shlomo Sand, profesor de historia de Europa en la universidad de Tel Aviv, y autor del libro “Cuándo y cómo se inventó el pueblo judío”, que estuvo unos cinco meses en la lista de los más vendidos en Israel y recibió este mes en Francia un premio de la prensa a trabajos históricos.

El libro de Sand cuestiona la piedra angular de la historia oficial sionista: asegura que nunca hubo un éxodo del pueblo judío, que los judíos dispersos por el mundo no son el legado errante de esa supuesta diáspora sino pueblos paganos de distinto origen convertidos al judaísmo, y que los auténticos herederos de los judíos primitivos son los actuales palestinos, convertidos al Islam.

Las urticantes afirmaciones de Sand desataron como era de esperarse animados debates en Israel, que se reprodujeron en Europa, particularmente en España, por razones que veremos, y en Francia, donde el libro fue publicado por Fayard, así como en el mundo anglosajón. Pero en Buenos Aires no hemos visto una sóla línea sobre el asunto. ¿Por qué? Continuar leyendo “¿Conoce usted a Shlomo Sand?”

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