La ley, y la falta de ley

Es preferible vivir entre los intersticios de la ley en un país donde la ley rige, que vivir dentro de la ley en un país donde la ley no rige.

La decisión gubernamental de declarar caduca la licencia de la empresa Cablevisión-Fibertel, proveedora de acceso por cable a la red Internet, constituye, si no una flagrante violación de la ley, al menos un empleo retorcido y manipulador de las normas, y del poder del estado, en pos de un objetivo político, en este caso destruir al grupo Clarín.

No está claro si esta medida llegará a cumplirse; lo que sí es cierto es que ya impactó muy negativamente en el corazón de la clase media –principal usuario de esta clase de servicios y probablemente el más inquieto, activo y dispuesto a hacer escuchar sus opiniones– cuyos favores el kirchnerismo quería supuestamente conquistar con vistas al 2011.

La resolución de la Secretaría de Comunicaciones pasa por alto los intereses de los clientes de Fibertel, entre ellos gaucho malo, y las razones por las que decidieron optar por este proveedor y no por otro. Esta intromisión en los acuerdos entre privados se alinea con la pesificación de los depósitos y la confiscación de las jubilaciones privadas. Continuar leyendo “La ley, y la falta de ley”

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La vuelta de Radio Colonia

La ley de medios aprobada en la cámara baja está dirigida contra el grupo Clarín, y edulcorada con criterios gratos a los legisladores progresistas. Clarín es víctima y culpable de un proyecto cuyo contenido y tratamiento puede dejar el espectro radioeléctrico mayoritariamente en manos del Estado.

medios

El proyecto de ley de medios aprobado por la cámara baja es desde todo punto de vista deplorable. Más deplorables aún son los argumentos expuestos en su favor. Una ley puede eventualmente modificarse o derogarse. Pero el mazacote ideológico que una apreciable porción de la clase política tiene en la cabeza parece más difícil de diluir. Estos legisladores suponen que los medios (masivos) crean una imagen de la realidad y la instalan después en la cabeza de la gente. Esa suposición proviene de una imagen de la realidad creada por otros medios (libros franceses) e instalada sin resistencia en la cabeza de los políticos progresistas. Sin embargo, el público puede distinguir entre lo que ocurre en su vida y lo que ocurre en la pantalla y los políticos no, porque su vida ocurre en la pantalla, y sin pantalla no existen. Continuar leyendo “La vuelta de Radio Colonia”

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