La prensa argentina en default

Si el comentario editorial hubiese sido negativo para el kirchnerismo, toda la gran prensa habría titulado: “Lapidario artículo del Financial Times sobre la deuda con los holdouts“, y su difusión se habría multiplicado por la radio, la televisión y los sitios de Internet. Pero ocurrió una cosa rara, y Martin Wolf, considerado uno de los más importantes periodistas en asuntos económicos y financieros, un verdadero peso pesado en el mundo de las finanzas internacionales,... Continúa →

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El cachetazo amable de Martin Wolf

El kirchnerismo acaba de recibir el segundo cachetazo en menos de dos semanas, un cachetazo en sus más arraigadas convicciones. Desde el corazón mismo del colonialismo anglosajón, desde las páginas de uno de los medios más representativos del capitalismo globalizado, desde la pluma de Martin Wolf, un brillante periodista económico, editor asociado del Financial Times, conectado con lo más granado de las finanzas internacionales, participante permanente de las reuniones del grupo... Continúa →

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La estafa de la deuda

La acumulación de lo que suele describirse como deuda externa es la segunda mayor estafa consumada desde el Estado argentino en perjuicio directo y deliberado de sus ciudadanos, precedida por los diversos episodios inflacionarios, y seguida por la pesificación de los depósitos del 2001. Estas tres grandes estafas se inscriben en el mismo orden de cosas, pero la estafa de la deuda tiene características propias. La estafa de la deuda es la que más claramente pone en evidencia el hecho, reiteradamente señalado en este sitio, de que a partir del gobierno militar instalado en 1976 el país fue quedando progresivamente en manos de una mafia integrada por políticos, empresarios, sindicalistas y medios de comunicación, que actúa concertadamente a expensas del país y en beneficio propio.

Este comentario no pretende asociarse al coro de quienes deploran la implacable codicia de los fondos buitres. Al contrario, este sitio sostiene que los contratos deben cumplirse, las deudas deben pagarse, y la propiedad debe respetarse. Este comentario se propone en cambio preguntarse cómo es que debemos lo que debemos, y dónde fueron a parar las sumas cuantiosas que debemos, que habrían alcanzado para renovar toda la infraestructura productiva del país, incluyendo energía, transporte y comunicaciones. La respuesta a esas preguntas es muy difícil de encontrar, sin embargo, porque la cuestión de la deuda externa es intrincada, compleja, y rodeada de ocultamientos.

En primer lugar, la deuda externa no está bien definida. Cuando los “expertos” hablan de deuda externa no aclaran si se refieren en cada caso a deuda privada o deuda pública, o a deuda con acreedores del exterior o deuda denominada en moneda extranjera. Manipulando y escamoteando convenientemente estas precisiones se puede argumentar cualquier cosa.

En segundo lugar, la deuda externa no está debidamente justificada. El Estado argentino no cuenta con documentación que permita saber fehacientemente qué es lo que se debe y por qué. En más de un trámite de renegociación el Estado tuvo que preguntar a los acreedores qué era lo que se les debía.

En tercer lugar, la deuda no ha estado sometida a los controles que establece la Constitución. El Congreso no intervino para autorizar su constitución, se limitó a aprobar sin discusión su renegociación (casi siempre urgido por las circunstancias, como lo sigue haciendo), y nunca tuvo un papel activo en su investigación, ni se interesó por ella.

Y en cuarto lugar, casi como corolario de todo lo anterior, el Estado argentino no ha considerado necesario auditar la deuda. La constitución y la renegociación de la deuda externa ha sido casi exclusivamente investigada por historiadores o periodistas (Alejandro Olmos, Norberto Galasso), desde posiciones políticas o ideológicas muy definidas. Los profesionales de la economía y las finanzas se han dedicado en su mayoría a discurrir sobre la mejor forma de pagarla. Como respuesta a una demanda presentada por Olmos, la justicia condujo durante 18 años una investigación sobre la deuda contraída durante el proceso militar. El juez Jorge Ballesteros produjo en el 2002 un fallo lapidario, que giró al Congreso para que actuara sobre él. La legislatura ni lo leyó, a juzgar por su comportamiento posterior.

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A cachetazos

“Ah, pero allá, viejo, nadie te tira un papelito por la calle…” Los argentinos sabemos muy bien que el resto del mundo no vive como vivimos nosotros, pero en el fondo pensamos que los que están equivocados son ellos: deben ser muy ingenuos para detenerse en un semáforo a la noche en una esquina desierta, deben ser muy tontos para leer ellos mismos el medidor de gas y enviar un cheque por el importe, deben ser muy simples para creer que la ley hay que cumplirla a la... Continúa →

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Doble caída

“La Argentina asiste a una dramática doble caída. Se desploma la confianza en la moneda y decrece la legitimidad de las autoridades. Es decir: se volatilizan los principios simbólicos del orden y quedan expuestas, entonces, las reservas últimas del poder: el dólar, verdadero metal precioso del país, y los medios físicos de coerción, que el Gobierno, con razón, no quiere utilizar, pero que serán necesarios si cunde la desorganización social, como ya sucedió con los... Continúa →

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