Si hay algo de verdad en las encuestas, Cristina Fernández puede ganar cómodamente las elecciones presidenciales de octubre, aún en primera vuelta. Esto significa que millones de voluntades, a lo largo y a lo ancho del país, sintonizan con la suya, entienden su mensaje, lo acompañan, cada una con sus razones.
Contra ese escenario optimista, las últimas apariciones públicas de la presidente han estado pobladas de alusiones a su salud, a su cansancio, a su desaliento. Su mirada tiende a volver al pasado, a reseñar lo hecho, a comparar el país recibido en el 2003 con el país actual, a evocar e invocar la figura de su desaparecido esposo.
Incluso en plan de lanzar críticas, como lo hizo en la última semana, sin pelos en la lengua, contra el líder sindical Hugo Moyano, empleó un tono que tuvo más de reproche y disgusto frente a lo que percibe como ingratitud o deslealtad, que de grito de batalla. Cristina Fernández parece una persona sumida en amargas tribulaciones. Continuar leyendo “La soledad”