
Otra vez contando las víctimas. Otra vez el obsceno espectáculo de la muerte en la televisión. Otra vez la búsqueda de culpables para descargar la propia conciencia. Hace menos de un mes fue el caso Candela, ahora el accidente en un paso a nivel, y mañana será otra tragedia, y así seguiremos mientras no asumamos nuestras responsabilidades como ciudadanos.
En algún momento tendremos que entender que la institucionalidad no es sólo una cuestión que entretiene a los abogados, que la corrupción no es simplemente un funcionario que se queda con un vuelto, que la democracia no es nada más que ir a votar una vez cada dos años, y que ser ciudadano de un país es mucho más que alentar a sus selecciones deportivas.
Sabemos que estamos mal, y que está en nuestras manos hacer que las cosas cambien, pero por desidia, cobardía o ignorancia optamos por meter la cabeza debajo de la almohada. Creemos que es más seguro dejar todo como está que arriesgarnos a probar otra cosa, menos aún a dar un paso al frente y edificar nosotros mismos otra cosa. Continuar leyendo “Otra vez”


