Con la renuncia del procurador general Esteban Righi el kirchnerismo pierde otro nombre estrechamente asociado al efímero gobierno de Héctor Cámpora. A Righi se lo recuerda por su cuota de responsabilidad en la liberación indiscriminada de presos en la noche del 25 de mayo de 1973, y por un discurso ejemplar que dio ante la Policía Federal sobre su función en la sociedad. Aparte de la pétrea familia Abal Medina-Garré, ya no quedan setentistas de nota en los niveles más altos del... Continúa →
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Entre ideólogos y aplaudidores, sola

Desde antes de que Cristina Fernández anunciara su voluntad de buscar un segundo mandato advertimos en este sitio sobre la soledad en que se encontraba la presidente. Las fáciles adhesiones que atrae el triunfo disimularon temporariamente esa situación, que se puso nuevamente en evidencia tan pronto surgieron las primeras dificultades.
Tras la muerte de su esposo, la mandataria optó por rodearse por un lado de aplaudidores y por otro de ideólogos: unos y otros exhiben tanta incompetencia para las funciones que les fueron asignadas como celeridad para incrementar sus patrimonios personales. No hay que ser muy listo para advertir que con semejante elenco la eficacia administrativa es una quimera.
Mala administración y corrupción fueron el signo del kirchnerismo desde su mismo comienzo; la caja y el relato, los medios para encubrirlas. La caja se secó, y el relato viene mutando hacia un discurso cada vez más virulento y autoritario, en busca desesperada de alguien a quien culpar, de encontrar el enemigo que permita recrear la epopeya para poder seguir encubriendo. Continuar leyendo “Entre ideólogos y aplaudidores, sola”
La tormenta perfecta

Néstor Kirchner salía de sus laberintos por la vía rápida: por arriba. Desde que obtuvo abrumadoramente la reelección, Cristina quedó sorprendentemente presa en el suyo y no encuentra la salida, como si los tabiques que lo definen se multiplicaran y empinaran a diario y le hicieran cada vez más difícil el gran salto.
La tragedia de Once levantó otro muro. Tras un silencio demasiado prolongado, la presidente reapareció en Rosario. Apeló indistintamente al tono bronco del relato épico y a la voz entrecortada de la elocuencia emotiva, pero el muro sigue allí. El suyo fue un mensaje débil, a la defensiva, esquizofrénico: habló como si el que gobernara fuese otro.
Muchos de quienes no simpatizan con el kirchnerismo pueden estar restregándose las manos ante la imagen de un oficialismo acosado, aturdido por el cúmulo de frentes que lo encierran. Pero la situación no da para esos gozos vindicativos; por el contrario, presenta la peligrosa acumulación de condiciones que posibilitan una tormenta perfecta.
Tango de Malvinas

Los señores David Cameron y Cristina Kirchner han salido a la pista a bailar el tango de Malvinas. Como se sabe, se necesitan dos para ejecutar la danza, y estos líderes, movidos por la necesidad política, lo hacen de maravilla. El caballero conduce y la dama acompaña, pero con giros y paradas en los que demuestra que ella también tiene algo que decir en el asunto.
Como ocurre cada vez que suena esta música, se reavivan los apasionados argumentos que los argentinos normalmente tenemos sobre todas las cosas, en este caso entre los halcones para quienes el agravio de 1833 sólo se salda con una retirada inglesa bajo presión, y las palomas mansamente confiadas en que el tiempo y la conversación todo lo arreglan.
En esta oportunidad, sin embargo se escucharon además puntos de vista novedosos, por lo menos para este cronista, y también sugestivos. Puntos de vista que nos han invitado a pensar en los habitantes de las Malvinas como personas, no como intrusos ni como kelpers (palabra que los deshumaniza, los convierte en cosas) sino como gente.
Compatible con un papelón

Aún las instancias más serias de la vida pública argentina terminan en un papelón. El anuncio oficial emitido el 27 de diciembre acerca de la salud de la presidente Cristina Kirchner fue recibido con lógica sorpresa y preocupación en el país y alrededor del mundo, tal como quedó reflejado en los titulares de los diarios y los mensajes solidarios de mandatarios extranjeros. “Se detectó la existencia de un carcinoma papilar en la glándula tiroides”, dijo ese día el vocero presidencial. La prensa tradujo rápidamente: “La presidente tiene cáncer de tiroides”. Esto fue lo que entendió, correctamente, todo el mundo. Continuar leyendo “Compatible con un papelón”