Gobierno sobre aviso

El cacerolazo reflejó descontento con las tarifas pero también con la falta de cambios, y envió un mensaje sobre el 2017

El oficialismo haría bien en no subestimar el cacerolazo contra el alza de tarifas: fue más intenso de lo que cualquiera habría esperado e incluyó una variada serie de advertencias sobre su gestión de gobierno y sus reflejos políticos, o más bien la ausencia de ellos. La primera advertencia, obvia, es sobre las tarifas de los servicios; la segunda es sobre las expectativas de cambio; la tercera es sobre las alineaciones políticas. Tarifas. El gobierno hizo todo mal. Lo que sugiere que... Continúa →

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Un liderazgo para tiempos inciertos

El ciclo de los cacerolazos masivos parece agotarse. Pese a lo que digan los animadores de las redes sociales y los titulares de los diarios, en los sitios recorridos por este cronista hubo menos gente, menos consignas, menos entusiasmo. Hubo, sí, más dirigentes políticos, fieles a su inveterada costumbre de llegar tarde a las cosas. Uno sentía que los que estaban allí, batiendo palmas o golpeando cacerolas, habían acudido movidos por una especie de deber cívico, pero que en la... Continúa →

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Por un país normal

La mayor movilización popular que recuerde la historia de la democracia argentina no acudió en respaldo de una parcialidad política. Y a pesar del fuerte contenido antikirchnerista de muchas de sus consignas, tampoco se pronunció contra el oficialismo en tanto parcialidad política. No cuestionó la ideología del gobierno, sino su manera de gobernar, o mejor su desgobierno. Los centenares de miles que el 8 de noviembre se manifestaron a lo largo y lo ancho del país, y también fuera de... Continúa →

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¿Quién maneja a la mucama?

El señor Jorge Coscia es secretario de cultura de la Nación. Sus credenciales para ocupar ese cargo son por demás exiguas pero bueno, ahí está. Su currículum dice que decidió militar en el justicialismo a partir del cordobazo, y que ha dirigido varias películas de esas que el estado financia, se proyectan en las salas del INCAA, y nadie va a ver ni siquiera gratis. Para quien quiera saborear el estilo de este director, por televisión suele proyectarse El general y la fiebre, un... Continúa →

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El exitoso fracaso de las cacerolas

Ni con el empleo a fondo de todo su aparato de propaganda y de clientelismo político, el oficialismo habría logrado poner en la calle siquiera la mitad de la gente que el 13 de septiembre salió espontáneamente a manifestarse con sus cacerolas a lo largo y ancho del país, y esto sin contar a los automovilistas que hacían sonar sus bocinas y a quienes aplaudían desde los balcones.

La otra cara de la moneda es que ninguna organización política, sola o en alianza con otras, habría logrado poner en la calle siquiera el uno por ciento de los que se movilizaron para hacer saber al gobierno que están hasta la coronilla de su incompetencia para resolver alguno de los problemas que los afectan, y del autoritarismo y la soberbia con que encubre esa incapacidad.

El cacerolazo fue un éxito como expresión masiva e incuestionable del estado de ánimo de la sociedad. Pero el manejo de la cosa pública, de la res publica, no es una cuestión de estados de ánimo, sino de ideas, diálogo, trabajo, organización, y promoción de liderazgos; en una palabra, de política. Cuando ocupan el lugar de la política, las cacerolas son la voz del fracaso. Continuar leyendo “El exitoso fracaso de las cacerolas”

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