El 8N fué un éxito que sobrepasó lo esperado. Estuve en Lomas De zamora con mi hija menor. Evidentemente el gobierno ordenó a los grupos de choque a “guardarse”… Y bien que hizo. La concentración de indignados es, mundialmente, una institución consuetudinaria “a mano” para los reclamos no articulados (ni organizados) por partido político alguno. Es un caso de “auto-organización”, bien estudiado por la física contemporánea pero (creo) no por la sociología y la política. La korporación gubernamental se vio sorprendida. Pero no van a cambiar por dos o tres factores: la inercia, el kompromiso (dirigentes sociales, políticos, empresarios, intelectuales K, comunicadores y lumpenaje -mercenarios K- que medran con el sistema y no sabrían qué hacer sin Cristina, y de ahí la re-elección) y… el orgullo; el orgullo les impide modificar el rumbo. No son -estas concentraciones- manifestaciones “destituyentes” como quieren (pero no pueden, y de ahí la rabia y el orgullo) los intelectuales K (Forster, Feinnman, Laclau, González y algunos más, muchos profesores…) sino reclamos puntuales, llamados de atención, y una especie nueva de Gran Desautorización; nada la lastima tanto a Cristina como que la desautoricen; ella, que quisiera ser reconocida como una gran líder mundial… pero que no lo logra. Argentina se revela débil… y fuerte, con focos de resistencia al tradicional autoritarismo gubernamental; cambió poco, pero no dejó de cambiar. De cualquier modo, desde el punto de vista infraestructural, ésta es otra década perdida…
Me gustó su idea de una Argentina a la vez débil y fuerte, porque le abre una puerta a la esperanza. Gracias por su comentario.
El 8N fué un éxito que sobrepasó lo esperado. Estuve en Lomas De zamora con mi hija menor. Evidentemente el gobierno ordenó a los grupos de choque a “guardarse”… Y bien que hizo. La concentración de indignados es, mundialmente, una institución consuetudinaria “a mano” para los reclamos no articulados (ni organizados) por partido político alguno. Es un caso de “auto-organización”, bien estudiado por la física contemporánea pero (creo) no por la sociología y la política. La korporación gubernamental se vio sorprendida. Pero no van a cambiar por dos o tres factores: la inercia, el kompromiso (dirigentes sociales, políticos, empresarios, intelectuales K, comunicadores y lumpenaje -mercenarios K- que medran con el sistema y no sabrían qué hacer sin Cristina, y de ahí la re-elección) y… el orgullo; el orgullo les impide modificar el rumbo. No son -estas concentraciones- manifestaciones “destituyentes” como quieren (pero no pueden, y de ahí la rabia y el orgullo) los intelectuales K (Forster, Feinnman, Laclau, González y algunos más, muchos profesores…) sino reclamos puntuales, llamados de atención, y una especie nueva de Gran Desautorización; nada la lastima tanto a Cristina como que la desautoricen; ella, que quisiera ser reconocida como una gran líder mundial… pero que no lo logra. Argentina se revela débil… y fuerte, con focos de resistencia al tradicional autoritarismo gubernamental; cambió poco, pero no dejó de cambiar. De cualquier modo, desde el punto de vista infraestructural, ésta es otra década perdida…
Me gustó su idea de una Argentina a la vez débil y fuerte, porque le abre una puerta a la esperanza. Gracias por su comentario.