El destinatario recibirá una copia de 'El exitoso fracaso de las cacerolas'.
5 opiniones en “El exitoso fracaso de las cacerolas”
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El sitio de Santiago González
El destinatario recibirá una copia de 'El exitoso fracaso de las cacerolas'.
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Su nota, Santiago, es realmente problematizadora; no le hace la vida fácil a ningún grupo social; no es una válvula de escape para ningún desahogo, y no recurre a los estereotipos ya instalados. Recuerdo que, cuando Menem estaba en ascenso, mucha gente se “enamoraba” de él (para Sabatella la política debe “enamorar”… ; para mí no, entusiasmar apenas) sin reparar en sus antecedentes y sin escuchar atentamente las estupideces que decía (“voy a riojanizar al país…”, en la culminación de su campaña). Cuando Néstor K. hizo descolgar la foto de Videla del C. de Mayo -un gesto de un oportunismo y una demagogia tan barata, que daba vergüenza ajena, en línea directa con el discurso de la ESMA donde se auto-atribuyera la iniciación de la política reinvindicatoria de los Derecos Humanos- se “metió” una cantidad tal de gente (de clase media, claro) en el bolsillo, que bien puede considerarse un caso exitosísimo de “capitalismo político”. Y así fué que los encantó, los “enamoró”… También “enamoraron” -primero Néstor, luego Cristina- a intelectuales y profesores… Y les retribuyeren su amor con cargos y privilegios. El único que salió de la trampa (habrá más, seguramente, pero no los conozco) fue José Nun. La clase media es muy boluble… Y el enamoramiento (que no es igual al amor) suele jugarnos malas pasadas. Cristina ya no enamora… ¿no?
Según su retrato, acertado por otra parte, la clase media parece una de esas mujeres que se dejan seducir una y otra vez por el hombre equivocado… Sobre el acto de la ESMA, es cierto que fue un momento decisivo para Néstor Kirchner y así como sedujo a muchos también perdió la simpatía expectante con que otros lo miraban. Cada vez que planteé esta idea fue recibida con incredulidad. Me consoló escuchar el otro día a Tomás Abraham mencionar también ese acto como un momento de quiebre para el kirchnerismo. Gracias, Enrique, por visitar este sitio.
Sí, pero no pienso en mujeres en particular, sino en mujeres y en hombres; lo mismo da: el entusiasmo y el enamoramiento político, cuando irrumpe en una vida (individual y colectiva) sufrida que no sale del gris, no se paga con nada; en gratitud se encierran y solo consumen la información proveniente de los medios oficialistas: es decir, el relato oficial. Pero la burbuja se rompe de tanto golpearla desde afuera y ese es el error del principal “argumento” del oficialismo: que ellos ganaron con el 54 % de los votos… Si, pero ya no tienen el 54: a muchos se les rompió la burbuja y, con ella, el encantamiento. Habría que hacer un estudio de las pancartas de la manifestación del 8N; algunas, particularmente jocosas y procaces, manifiestan desencantamiento y despecho. Hoy, en su discurso, a la presidenta se la notó irritada y físicamente incómoda. Acusó recibo.
Es indudable que de las masas no surge nada útil. Es de los individuos, que se destacan por sus conquistas morales, que vienen los cambios positivos. El primer paso es dejar de ser hombres-masa, ignorantes, incompetentes y no pensantes, para pasar a ser seres libres, independientes, que no se entreguen a nada ni nadie. Sólo cuando hayamos conquistado nuestra propia libertad y la salud moral de la Nación esté en condiciones, cuando el número de ciudadanos íntegros alcance la masa crítica, sólo entonces el rumbo de la Argentina va a cambiar. Los individuos no son lo que la sociedad los hace ser: la sociedad es tan lacra o tan elevada como así la defina la sinergia de los valores de los individuos que la componen.
Hasta entonces habrá que seguir aguantando la decadencia que arrancó por 1928…
La libertad cuesta, y me parece que es ese costo el que los argentinos no queremos pagar. Gracias por su comentario. (Advierto, de paso, que se lo cargó a don Hipólito…)