Debate sobre el nacionalismo

Una de las satisfacciones de escribir este sitio surge de adelantarse a los temas que luego aparecen en el debate público. En noviembre del año pasado Gaucho Malo publicó un artículo (Capitalismo, nacionalismo, liberalismo) sobre la relación entre el patriotismo o nacionalismo y una sociedad abierta, republicana y liberal. En los últimos días, tal vez acicateados por la celebración de la copa mundial de fútbol o por los cachetazos de un juez norteamericano a las pretensiones... Continúa →

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La prensa argentina en default

Si el comentario editorial hubiese sido negativo para el kirchnerismo, toda la gran prensa habría titulado: “Lapidario artículo del Financial Times sobre la deuda con los holdouts“, y su difusión se habría multiplicado por la radio, la televisión y los sitios de Internet. Pero ocurrió una cosa rara, y Martin Wolf, considerado uno de los más importantes periodistas en asuntos económicos y financieros, un verdadero peso pesado en el mundo de las finanzas internacionales,... Continúa →

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El cachetazo amable de Martin Wolf

El kirchnerismo acaba de recibir el segundo cachetazo en menos de dos semanas, un cachetazo en sus más arraigadas convicciones. Desde el corazón mismo del colonialismo anglosajón, desde las páginas de uno de los medios más representativos del capitalismo globalizado, desde la pluma de Martin Wolf, un brillante periodista económico, editor asociado del Financial Times, conectado con lo más granado de las finanzas internacionales, participante permanente de las reuniones del grupo... Continúa →

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Políticos, corporaciones, encuestadores

Si usted se pregunta cómo puede ser que los políticos busquen el voto de la gente con la promesa de resolverle los problemas y después terminen en componendas con determinados grupos económicos, las más de las veces en perjuicio de sus votantes, si usted tiene esa curiosidad, aquí le arrimamos una pista. A través del sitio La Política Online nos enteramos de la existencia de una Fundación Red de Acción Política (RAP), cuyo propósito es poner en contacto a los políticos con el... Continúa →

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La estafa de la deuda

La acumulación de lo que suele describirse como deuda externa es la segunda mayor estafa consumada desde el Estado argentino en perjuicio directo y deliberado de sus ciudadanos, precedida por los diversos episodios inflacionarios, y seguida por la pesificación de los depósitos del 2001. Estas tres grandes estafas se inscriben en el mismo orden de cosas, pero la estafa de la deuda tiene características propias. La estafa de la deuda es la que más claramente pone en evidencia el hecho, reiteradamente señalado en este sitio, de que a partir del gobierno militar instalado en 1976 el país fue quedando progresivamente en manos de una mafia integrada por políticos, empresarios, sindicalistas y medios de comunicación, que actúa concertadamente a expensas del país y en beneficio propio.

Este comentario no pretende asociarse al coro de quienes deploran la implacable codicia de los fondos buitres. Al contrario, este sitio sostiene que los contratos deben cumplirse, las deudas deben pagarse, y la propiedad debe respetarse. Este comentario se propone en cambio preguntarse cómo es que debemos lo que debemos, y dónde fueron a parar las sumas cuantiosas que debemos, que habrían alcanzado para renovar toda la infraestructura productiva del país, incluyendo energía, transporte y comunicaciones. La respuesta a esas preguntas es muy difícil de encontrar, sin embargo, porque la cuestión de la deuda externa es intrincada, compleja, y rodeada de ocultamientos.

En primer lugar, la deuda externa no está bien definida. Cuando los “expertos” hablan de deuda externa no aclaran si se refieren en cada caso a deuda privada o deuda pública, o a deuda con acreedores del exterior o deuda denominada en moneda extranjera. Manipulando y escamoteando convenientemente estas precisiones se puede argumentar cualquier cosa.

En segundo lugar, la deuda externa no está debidamente justificada. El Estado argentino no cuenta con documentación que permita saber fehacientemente qué es lo que se debe y por qué. En más de un trámite de renegociación el Estado tuvo que preguntar a los acreedores qué era lo que se les debía.

En tercer lugar, la deuda no ha estado sometida a los controles que establece la Constitución. El Congreso no intervino para autorizar su constitución, se limitó a aprobar sin discusión su renegociación (casi siempre urgido por las circunstancias, como lo sigue haciendo), y nunca tuvo un papel activo en su investigación, ni se interesó por ella.

Y en cuarto lugar, casi como corolario de todo lo anterior, el Estado argentino no ha considerado necesario auditar la deuda. La constitución y la renegociación de la deuda externa ha sido casi exclusivamente investigada por historiadores o periodistas (Alejandro Olmos, Norberto Galasso), desde posiciones políticas o ideológicas muy definidas. Los profesionales de la economía y las finanzas se han dedicado en su mayoría a discurrir sobre la mejor forma de pagarla. Como respuesta a una demanda presentada por Olmos, la justicia condujo durante 18 años una investigación sobre la deuda contraída durante el proceso militar. El juez Jorge Ballesteros produjo en el 2002 un fallo lapidario, que giró al Congreso para que actuara sobre él. La legislatura ni lo leyó, a juzgar por su comportamiento posterior.

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