El diputado del PRO Roberto Quattromano, de raigambre peronista como su mentor Cristian Ritondo, se levantó de su banca, se acercó al legislador del Frente de Izquierda Marcelo Ramal e hizo como que hablaba por celular. En realidad, le estaba advirtiendo a Ramal por lo bajo: “Ya te va a agarrar la barra brava solo, y te va a romper la cabeza.” En ese momento la legislatura de la ciudad trataba un proyecto de Ritondo para ceder por veinte años un predio a la Asociación Golf... Continúa →
Minientradas
Chacarera del relato
El progresismo en general y el kirchnerismo en particular nos han entrenado durante décadas en la creativa tarea de reescribir la historia. Ahora es algo que se practica con regularidad, en diferentes ámbitos pero con pareja intención: conseguir algún beneficio presente a partir de la conveniente reacomodación del pasado. Lo hacen los organismos de derechos humanos cuando cuentan la “guerra sucia”, lo hacen los mapuches cuando se describen como ancentrales habitantes de la... Continúa →
Ansiolíticos
La crónica dice que la venta de psicofármacos aumentó en general en un 75 por ciento en los últimos años, una cifra que trepa a más del 100 por ciento en el caso del clonazepam, un ansiolítico popular y relativamente barato, que nuestra sociedad parece consumir con la misma ligereza que lo haría con una aspirina. Desde el Estado se explica el fenómeno como una tendencia a “medicalizar” conductas, esto es a suprimir con medicación procesos anímicos normales como... Continúa →
Carne envenenada
La crónica de la inseguridad ciudadana también incluye cada día las víctimas menos estridentes del llamado síndrome urémico hemolítico, enfermedad que mal tratada o tratada a destiempo es mortal, y bien y oportunamente tratada deja secuelas que requieren un largo y complejo tratamiento. Afecta principalmente a los chicos y es causada por la ingesta de alimentos o agua contaminados con la bacteria Escherichia coli, que se desarrolla entre los excrementos. Los argentinos nos asombramos... Continúa →
“El poeta y la peste”
En 1990 unas personas conocidas entre sí, y de quien esto escribe, decidieron unir esfuerzos en la voluntad de dejar testimonio. El que puso el cuerpo fue el escritor y periodista Oscar Hermes Villordo, que se estaba muriendo de SIDA; José Luis Agromayor, que había forjado una amistad con él desde que ambos compartieran la redacción de La Prensa a comienzos de los 70, le ayudó a acomodar sus poemas, sus recuerdos, y su mensaje en algo parecido a un guión; Hugo Ferrero, que había... Continúa →