Números

El sector público falsea sus cuentas y sus estadísticas, y el sector privado no le va en zaga. Sin números confiables, la Argentina no puede siquiera plantearse la tarea de su reconstrucción.

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El censo, la estadística, la cuenta, están en la base de toda organización social. De hecho, no es posible siquiera la forma más elemental de sociedad humana sin un recuento de sus integrantes, que permita al grupo tener idea de las propias fuerzas y asignar tareas y responsabilidades con una cierta eficacia. Esto ocurre incluso en el nivel familiar.

En su camino incesante hacia la disolución, la sociedad argentina está destruyendo la credibilidad de sus sistemas de cuentas, censos y estadísticas, públicos y privados, lo que implica no sólo el resquebrajamiento de una de las columnas fundamentales de su organización social sino la imposibilidad de ejercer en el futuro una acción eficaz en cualquier campo.

Lo ocurrido con el Instituto Nacional de Estadística y Censos es sólo la manifestación más visible y grosera de ese fenómeno, que además se extiende hacia los ámbitos de la salud, la educación, la demografía y otros, como los accidentes de tránsito o los derechos humanos, con amplia participación no gubernamental, y en los que hemos asistido a vergonzosos debates. Continuar leyendo “Números”

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Helicópteros

Con su pertinacia y sus actitudes provocativas los Kirchner parecen buscar una reacción que los aparte del poder convertidos en víctimas, y los libre de hacer frente a las previsibles consecuencias de sus políticas.

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Un zumbido de lejanos helicópteros atraviesa el país, haciendo correr frío por las espaldas de algunos y alentando inusitadas expectativas en la imaginación de otros. Comenzó a oirse tenuemente al día siguiente de las elecciones de junio y fue aumentando en intensidad con cada acción o decisión adoptada desde entonces por el gobierno Kirchner.

Un mes después, ya se está volviendo molesto, inquietante, y no hay indicios de que vaya a ceder.

Unos pocos, cegados por el afán vindicativo, se entusiasman. Los más, con buena memoria auditiva, se aterran ante la perspectiva de tener que pagar los platos rotos en caso de que el zumbido distante se convierta en la trepidante presencia de un rotor haciendo fuerza para el despegue. Los Kirchner actúan como si ésa fuera una opción casi deseable. Continuar leyendo “Helicópteros”

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Favaloro

Su suicidio pende sobre nuestra conciencia de argentinos con todo el dolor de una herida abierta, con todo el peso de una culpa no redimida

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El suicidio de René Favaloro en julio del 2000 pende sobre nuestra conciencia de argentinos con todo el dolor de una herida abierta, con todo el peso de una culpa no redimida. Nada hemos hecho desde entonces por reparar ese agravio, por responder a esa interpelación extrema, desesperada. Al contrario, hemos tapiado más nuestros oídos, ahondado nuestro ensimismamiento, acentuado nuestra mezquindad.

Si ese drama hubiese ocurrido hoy, habría tenido idéntico desenlace. Ahora sabemos más que entonces sobre las circunstancias de esa muerte, y podríamos señalar con el dedo a quienes contribuyeron directamente a ella. Algunos ya han recibido el merecido castigo de la historia, otros siguen figurando en ese elenco de mediocres que en la Argentina pasa por clase dirigente. Pero la responsabilidad recae sobre todos nosotros, sin atenuantes.

Todo lo que hoy podría escribir sobre este argentino ejemplar lo escribí al día siguiente de su muerte, en una nota desprolija, rabiosa y angustiada, cuando sentí, lejos de la patria, que la Argentina había tocado fondo. Me equivocaba: los años siguientes me demostrarían que siempre se puede estar peor. Ahora quiero reproducir el texto completo de su última carta: respetuosamente, doctor Favaloro, le cedo la palabra. –SG. Continuar leyendo “Favaloro”

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Perder el tiempo

Cuando los dirigentes opositores afirman que el gobierno convoca al diálogo para ganar tiempo admiten sin quererlo que ellos mismos están perdiendo el tiempo. Todo este montaje no significa nada para el país ni para sus habitantes. A las puertas del bicentenario, el nivel de la discusión debería ser otro.

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En muchos de sus aspectos la política es un juego de suma cero. Esto quiere decir que los votos que gana uno los pierde otro, los espacios que ocupa uno fueron dejados vacantes por otro. Cuando los dirigentes opositores afirman que el gobierno convoca al diálogo para ganar tiempo admiten sin quererlo que ellos mismos están perdiendo el tiempo.

La oposición perdió el tiempo, y lo sigue perdiendo con la inconducente concurrencia al besamanos en la Casa Rosada, desaprovechando el momento único que sigue a un triunfo electoral. Pudo haber tomado la iniciativa y mostrarse unida en el respaldo a una decena de proyectos legislativos y a media docena de políticas de estado.

El acuerdo legislativo existe informalmente, centrado en algunos puntos (superpoderes, Consejo de la Magistratura), pero no lo hay en políticas de estado. Ni siquiera están planteadas (al menos yo no las pude encontrar) en las propuestas de las fuerzas con mejor desempeño electoral, con dos excepciones: el Proyecto Sur de Fernando Solanas y la Coalición Cívica de Elisa Carrió. Continuar leyendo “Perder el tiempo”

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El hombre equivocado

El golpe de estado ocurrido en Honduras sólo puede atribuirse a los errores políticos del mandatario depuesto, y sólo parece haber afectado su derecho a terminar el mandato. El resto de los poderes sigue en pie, y la población está en calma.

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Manuel Zelaya, el destituído presidente de Honduras, es un hombre equivocado; generosa, ampliamente equivocado, como si hubiese contraído el virus de la influencia K; una muestra itinerante del error político. Construyó su propia trampa y quedó atrapado en ella, aglutinó a sus enemigos, y retrasó sin término cambios que su país necesita, y que tal vez, sólo tal vez, figuraban en su agenda.

Sus equivocaciones empujaron el sistema institucional hondureño más allá de la legalidad, abrieron el camino a la revancha, y generaron a su vez otra cadena de errores, a veces disparatados, en la que se enroló con entusiasmo la OEA, pero de la que se desprendió con elegancia un dúo que va a dar que hablar: Barack Obama-Hillary Clinton.

Todo el proceso que condujo a la destitución de Zelaya y a su expulsión del país aparece como estrechamente ligado a las pretensiones de Hugo Chávez de buscar aliados para ensanchar las fronteras de influencia de su “alternativa bolivariana”. Haber concebido la inclusión de Honduras en ese mapa supone ignorar la historia de un país que eludió no sin sangre amenazas más graves. Continuar leyendo “El hombre equivocado”

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