La gente insiste en votar gobiernos de mentalidad populista. Los gobiernos populistas gastan más que lo que recaudan. Para cubrir la diferencia recurren alternativa o simultáneamente al endeudamiento, la confiscación o la impresión de billetes. La impresión de billetes sin respaldo hace que cada uno de los billetes en circulación pierda poder de compra. Como consecuencia, los precios aumentan. Muchos adelantan gastos o gastan a la bartola para preservar el valor de sus ingresos, y la... Continúa →
Autor: Editor
Oficialismo, oposición, votantes

El oficialismo. El oficialismo es Cristina. Sin un Kirchner el kirchnerismo no existe, al menos por ahora. Y Cristina no le debe su triunfo apabullante a nadie, ni a los sindicatos, ni al PJ ni a ningún superministro (como lo fue Domingo Cavallo respecto de Carlos Menem). El voto popular le confirió virtualmente la suma del poder público: recuperó la mayoría en ambas cámaras del Congreso, y el Poder Judicial siempre le fue dócil. Ahora hay que ver qué hace la presidente con todo ese poder en sus manos. Sus primeras señales fueron ambiguas: Al agradecer el respaldo de las urnas dijo: “qué más puedo querer”, pero la frase dejó un amplísimo espacio para la interpretación, especialmente cuando hubo otras que la matizan: “cuenten conmigo para seguir profundizando este proyecto” y “organícense en todos los frentes para que nadie pueda arrebatarles lo conseguido”. Hizo un llamado a la unidad nacional y pidió una oposición constructiva, que le sugiera cómo mejorar las cosas. En estos días le están sugiriendo cómo mejorar el presupuesto, pero difícilmente el oficialismo escuche. Una vez más, Cristina identificó su parcialidad política con el estado y con la nación misma: “Nosotros tenemos las banderas de la Patria”, afirmó colocando implicitamente a la oposición en el incómodo lugar de la antipatria. Y puso a sus seguidores en estado de alerta respecto de los rivales políticos: “Son minorías, poderosas pero minorías”. Una subestimación que lleva implícito el derecho del oficialismo al castigo, amparado por una doble legitimidad: es mayoría, y es la Patria. Carente de todo control, y con la suma del poder en sus manos, el gobierno de Cristina debería ejercer al máximo la autolimitación, tal como conviene a la salud de la República. Pero el kirchnerismo, por definición, tiene como norte ocupar todos los espacios, alcanzar la hegemonía política, cultural y económica. Continuar leyendo “Oficialismo, oposición, votantes”
Tolerancia cómplice

Hace casi tres décadas, el 28 de octubre de 1983, el peronismo realizaba frente al Obelisco su gran acto de cierre de campaña con vistas a las elecciones que devolverían la democracia al país luego de siete años de dictadura militar. Enfervorizado, el candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires, Herminio Iglesias, no tuvo mejor idea que incendiar un ataúd de papel con los colores de la Unión Cívica Radical y el nombre de su candidato a la presidencia. Esto fue observado por los centenares de miles que se habían congregado en la avenida 9 de Julio y por muchos más que lo veían por televisión. El gesto, dice la leyenda, mereció el repudio de una ciudadanía hastiada de violencia e intolerancia y condenó al peronismo a la primera derrota electoral de su historia.
Hace unos pocos días, una semana antes de las elecciones presidenciales del 2011, el secretario de comercio Guillermo Moreno, acompañado de una cohorte de matones, transitaba en una camioneta por la avenida Cabildo, cerca de la General Paz. Allí había un vehículo amarillo con leyendas del PRO y algunas personas que repartían folletos electorales en favor de Jorge Macri, candidato a intendente del vecino distrito de Vicente López. No se sabe qué incomodó a Moreno, pero según denuncias y filmaciones, el funcionario y sus acompañantes la emprendieron a trompadas contra los seguidores de Macri.
Si bien los dos hechos relatados son comparables en tanto desmesuradas e innecesarias expresiones de violencia en tiempos electorales, uno es mucho más serio que el otro. Iglesias era un candidato, y su demostración de intolerancia fue meramente simbólica; Moreno es funcionario público, y sus trompadas y patadas tuvieron la contundencia de la realidad. A pesar de la inconcebible gravedad de la agresión del secretario de comercio, ningún analista se atrevería a pronosticar que el episodio vaya a tener la menor incidencia en el comportamiento del electorado. No la tuvieron otros “ataúdes”, como el caso de la Fundación Madres de Plaza de Mayo. Continuar leyendo “Tolerancia cómplice”
La dignidad de la política

El 23 de octubre, según todas las encuestas, una mayoría de argentinos va a reelegir un gobierno que despilfarra el dinero público, falsea las estadísticas, miente sobre el pasado, el presente y el futuro, arbitrariamente favorece a unos y perjudica a otros, hostiga a la prensa, se burla de la división de poderes, desatiende la seguridad interna y la defensa nacional, no educa ni cura, extorsiona para conseguir apoyos, persigue a quienes se le oponen, y en fin, le roba a todos mediante el simple expediente de imprimir dinero falso. Lo votarán seguramente aquéllos cuya supervivencia depende del socorro del estado, los beneficiarios de su vasta maraña de subsidios, regímenes especiales y mecanismos de protección, la masa siempre creciente de empleados públicos, y todos los que aprendieron a enriquecerse en el desorden de una economía inflacionaria. También lo votarán los que no pueden percibir la realidad sino a través de la ideología, los que atribuyen el crecimiento de la economía a la acción de gobierno, los que creen que los billetes de cotillón son de verdad, los indiferentes, los pusilánimes y, tristemente, los ignorantes. En todos ellos prevalece una visión de corto alcance.
Los que tienen una visión de más largo plazo, los que piensan más en sus hijos o sus nietos que en sí mismos, los que creen que no se puede vivir en la anomia, la mentira y la corrupción, los que entienden que sin instituciones no hay república, sin república no hay ciudadanos, y sin ciudadanía rige la ley de la selva, los que no están dispuestos a resignar su libertad, política, económica o de cualquier tipo, los que no toleran menoscabos a su dignidad, parecen sumidos en un profundo desasosiego: ante un resultado desalentadoramente previsible, el comicio inminente se convierte en una instancia adicional de humillación. Continuar leyendo “La dignidad de la política”
Steve Jobs (1955-2011)
Steve Jobs fue uno de los pioneros de la computadora personal, que contribuyó a poner en manos de la gente de manera innovadora, simple y eficaz en cada una de sus manifestaciones: desde la Apple II, que diseñó en un garage junto con su socio Steve Wozniak, pasando por la MacIntosh, que popularizó el uso del interfaz gráfico con íconos y mouse, hasta la gama reciente de dispositivos portátiles: iPod, iPhone, iPad. Dotado de una impresionante capacidad creativa y organizativa,... Continúa →