Martín Redrado ha comenzado a recorrer el camino que puso a Julio Cobos en el nivel más alto de la consideración ciudadana, el camino que nace de una palabra tan fácil de escribir como difícil de pronunciar: no.
Encuestas realizadas por un par de matutinos en sus sitios de Internet arrojaban el martes un resultado llamativamente idéntico. El 85 por ciento de las respuestas respaldaba su decisión de no renunciar a la presidencia del Banco Central.
Decir no requiere coraje, una virtud que en los niveles dirigentes de la Argentina –altos y medios, estatales y privados– ha sido desplazada por la proverbial destreza criolla en el arte de la realpolitik, vulgo caer parado y sin crearse enemigos. Uno nunca sabe. Continuar leyendo “Decir que no”