La única vez que vi a Juan Gelman fue en 1973 ó 1974, en alguna dependencia de la Facultad de Filosofía y Letras, donde yo era ayudante de cátedra. Gelman había ido de visita en compañía de Francisco Urondo, otro fogueado integrante de las “formaciones especiales” que habían allanado con sus acciones terroristas el regreso de Juan Perón al país y al poder. Probablemente se tratara de una visita proselitista, tendiente a consolidar el respaldo de “la... Continúa →
Categoría: Visiones y ficciones
Délfor (1920-2013)
No había muchas razones para reirse por aquellos años en los barrios de Buenos Aires ni en los suburbios. La felicidad peronista se iba agotando y en el horizonte había nubes negras, aunque no tanto como para presagiar la lluvia de metralla que se abatiría pronto sobre la plaza de Mayo. Y como no había razones, buenas razones, había que buscarlas. Fue entonces cuando apareció Délfor y su Revista Dislocada, uno de los más grandes éxitos que haya conocido la radiofonía argentina, con... Continúa →
El nombre de la mafia
Tal vez su creador se inspiró en el corporativismo fascista, pero la criatura se le escapó de las manos y el peronismo se convirtió en el nombre argentino de la mafia. En Sicilia está la Cosa Nostra, en Nápoles la Camorra, en Calabria la ‘Ndrangheta, en Apulia la Sacra Corona Unita… y en la Argentina el peronismo. Quienes traten de entender este fenómeno político no necesitan acudir a Mussolini, ni revisar la supuesta genealogía histórica Rosas-Yrigoyen-Perón, ni someterse al suplicio de la prosa de González (Horacio) o de los mamotretos de Feinmann. Les propongo esta alternativa: vuelvan a ver de un tirón las tres partes de El padrino, la impresionante saga de Mario Puzo y Francis Ford Coppola. Allí está todo, claro como el agua clara.
Allí están la organización vertical, las lealtades personales, el sistema clientelar, la recaudación extorsiva, el asistencialismo, el control territorial, la violenta discusión del poder, el relato justificador de la defensa del grupo contra las amenazas externas, la idealización de la familia y su proyección social, la gran familia, y al mismo tiempo el reconocimiento explícito de que en el fondo todo es cuestión de negocios. ¿Acaso barras, punteros, intendentes, no son la réplica de los soldados, los capodecime, los caporegime? ¿No es posible reconocer en la historia peronista a cada capo de tutti i capi, a cada don? ¿No se valió cada uno de ellos del apoyo de un notable consigliere? Jorge Asís, el brillante causeur de la picaresca peronista, escribió hace poco que el peronismo tuvo tres grandes capos (líderes, dijo él): Perón, Menem, Kirchner, y dos armadores de transición: Cafiero y Duhalde. Como en la mafia, los momentos de liderazgo fuerte son momentos de estabilidad y buena marcha de los negocios. Pero cuando esos liderazgos se debilitan sobreviene un desorden violento cuyos efectos, también como en la mafia, padece toda la sociedad. Cafiero y Duhalde trataron en su momento de moderar esos efectos. En los sangrientos setenta no hubo nadie en condiciones de jugar ese papel. “La violencia es mala para los negocios”, dice Michael Corleone. Por eso los Montoneros nunca pudieron infiltrar realmente el peronismo: su estética fascista y su ética stalinista nada tenían que ver con los negocios, que son la razón de ser de la mafia, del peronismo. Aún cuando familias rivales matan a su hijo Santino y atentan contra su propia vida, Vito Corleone llama a los suyos a la calma, procura evitar las venganzas. Uno se acuerda de Menem y su reacción frente a los tres atentados, uno de ellos contra su hijo. “No es nada personal”, dice el fundador de la familia que anima la saga, “son solo negocios”. Del mismo modo, los enfrentamientos violentos entre peronistas no tienen nada de personal: simplemente se están reproduciendo, explicó alguna vez en tono similar Antonio Cafiero.
Manuel García Ferré (1929-2013)
Los personajes creados por Manuel García Ferré están tan incorporados a nuestra vida, a nuestra memoria, a esa galería de seres reales e imaginarios que nos habita y contribuye a definir nuestro retrato, que no podemos sino preguntarnos en qué reside la potencia de esos dibujitos coloreados, muchos de ellos dotados de voces, risas y expresiones que conocemos gracias a la televisión. Y no encontramos otra explicación: los personajes de García Ferré tienen personalidad, y esa... Continúa →
Leonardo Favio (1938-2012)

Leonardo Favio fue actor, cantautor, director cinematográfico, y militante peronista. En esas cuatro esquinas de su vida pública es posible reconocer el hilo unificador de una pasión argentina: una aguda sensibilidad para los tipos, las voces, los paisajes, la historia, los sueños nacionales, y una tenaz voluntad para darles expresión artística.
De su actividad política, la memoria recuerda su participación en el vuelo que trajo de regreso a Juan Perón, sus patéticamente absurdos llamados a la calma desde el palco en Ezeiza en 1973 mientras a su alrededor las facciones peronistas dirimían el poder a tiros, su larguísimo documental sobre el fenómeno peronista, ejercicios todos de responsable militancia.
Su vida artística deja un legado seguramente más perdurable: un puñado de canciones a las que el paso del tiempo no logra envejecer, y tres o cuatro películas que la historia del cine argentino no podrá pasar por alto, amén de las escenas o los personajes de otros filmes que sorprenden cada vez que el espectador se encuentra con ellos. Continuar leyendo “Leonardo Favio (1938-2012)”