Populismo

“El populismo es el poder político que se sirve de la gente con fines de acumular poder y riqueza personal en vez de las democracias republicanas en las cuales la política es servir a la gente. Y el dispositivo fundamental del populismo es el gasto público y el crecimiento sin límites del tamaño del Estado. Por eso la propaganda oficial, siempre habla de los logros del país pero a partir de las acciones que realiza el Estado argentino. El sector privado parecería un apéndice... Continúa →

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Conducta política

Este sitio ve con simpatía la decisión de Francisco de Narváez de no retirar su candidatura a la diputación provincial a pesar de haber quedado en cuarto lugar en la encuesta compulsiva del 11 de agosto. “Agradezco a las personas que nos acompañaron con su voto y quiero decirle a ellos, mirándolos a los ojos y desde lo más profundo de mi corazón, que soy candidato a diputado en octubre”, dijo. Allegados al dirigente que en 2009 derrotó a Néstor Kirchner en una elección... Continúa →

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Autobombo

Los lectores de Gaucho Malo pueden sentirse bien informados por este sitio. El 15 de abril (Mafias), en vísperas del último cacerolazo, advertimos sobre la ineficacia de esa forma de protesta contra la mafia gobernante y alertamos que “las otras familias ya están preparando el candidato que esa misma ciudadanía habrá de votar esperanzada en el 2015, que les asegurará la continuidad de los negocios, y que será debidamente instalado en el aprecio popular por los medios de... Continúa →

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Cavallo

Hace algunas semanas, Domingo Cavallo, el ex ministro que aseguró una década de estabilidad monetaria y posibilitó las inversiones en infraestructura que han permitido a la economía argentina funcionar hasta el presente, intentó regresar a la vida política tras años de ostracismo forzado. “Hoy, en el cenit de mi vida, todavía me siento enérgico y lúcido y con la experiencia necesaria para proponer soluciones a una crisis en ciernes. Siento que el Congreso es el lugar para esa... Continúa →

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Lectura de la encuesta compulsiva

Los resultados de la encuesta compulsiva están a la vista. Su lección más evidente es que los argentinos están hartos de kirchnerismo: el 54 por ciento de respaldo que obtuvo en el 2011 se redujo a menos de la mitad, el 26 por ciento, en dos años. Las razones de ese hartazgo hay que buscarlas en áreas alejadas de la política: la incapacidad práctica del gobierno para resolver problemas concretos, principalmente la inflación y la inseguridad. También en la corrupción, relevante para algunos sectores más atentos de la ciudadanía. En octubre, cuando este estado de opinión se traduzca en votos, el oficialismo recibirá la notificación concluyente de que sus sueños de continuidad habrán sido sólo eso: sueños. La renovación de bancas que se operará entonces lo dejará sin posibilidades de buscar una reforma constitucional, y muy probablemente le quitará el manejo a su antojo del Congreso. Las fuerzas no kirchneristas que atrajeron ahora el favor del electorado deberán hacer esfuerzos en los próximos dos meses no sólo para resistir la previsible embestida oficialista sino para afianzar, y ampliar, el espacio aparentemente ganado.

La encuesta compulsiva ha dicho con claridad lo que el electorado no quiere pero no arrojó luces definidas sobre lo que el electorado quiere. ¿Quiere una opción centroizquierdista, como indicarían las cifras de UNEN en la capital federal, o de Hermes Binner en Santa Fe? ¿Quiere alternativas peronistas, como sugeriría el respaldo a Sergio Massa en Buenos Aires o a Juan Schiaretti en Córdoba? ¿Tendría chances un radicalismo de nuevo cuño, como sugieren las cifras de Julio Cobos en Mendoza o Eduardo Costa en Santa Cruz, e incluso el tercer lugar obtenido por Margarita Stolbizer en Buenos Aires? ¿Qué lugar le espera al PRO, que a pesar de los globos y los bailecitos, hizo un papel deslucido tanto en la capital federal, donde gobierna, como en Córdoba y Santa Fe, donde presentó sus candidatos más expectables? ¿Hay un futuro para el kirchnerismo? Dicho de otro modo, ¿tiene el kirchnerismo identidad política, capaz de sobrevivir a sus creadores, o ese nombre define simplemente una unión transitoria para el saqueo de los fondos públicos? Estas preguntas tienen menos que ver con el 2013, cuando lo que está en juego es la posibilidad de limitar la capacidad de daño del kirchnerismo en lo que le queda de mandato, que con el 2015, cuando el país deberá decidir a quién confiará sus destinos en lo sucesivo.

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