Clases de justicia

La justicia emite una serie de fallos que representan señales ominosas para el oficialismo, pero revelan una mayor independencia

Al aproximarse las fiestas de fin de año, la ciudadanía argentina recibió clases de derecho de tres improbables catedráticos: el jefe de gabinete Aníbal Fernández, la presidente Cristina Fernández, y el enviado del gobierno estadounidense Arturo Valenzuela. Sus lecciones no merecen siquiera el módico reconocimiento de la fotocopiadora.

Afortunadamente, al mismo tiempo que los disertantes ocupaban el estrado, el Poder Judicial adoptó una serie de resoluciones que reflejan una creciente independencia del poder político. Junto con la afirmación de su propio papel en el concierto de los poderes del estado evidenciada por el Congreso, el caso permite avizorar un 2010 más republicano.

Una mayor independencia de los poderes legislativo y judicial significa, qué duda cabe, una amenaza cierta para los Kirchner, sobre los que se ciernen inquietantes investigaciones, y que carecen de un respaldo entre las fuerzas vivas capaz de cuidarles las espaldas. Esto explica el creciente nerviosismo reinante en la Casa Rosada, y el torpe traspié del ministro Fernández. Continuar leyendo “Clases de justicia”

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La palabra perro muerde

Abel Posse escribió cuatro verdades en La Nación, y la jauría progresista se le fue encima. El diplomático se preguntaba en su nota cuánto poder deberá tener un futuro gobierno democrático para restablecer el orden en un país desquiciado.

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El escritor y diplomático Abel Posse, nuevo ministro de educación de la ciudad de Buenos Aires, escribió cuatro verdades en un artículo para el diario La Nación –entre las muchas verdades que ha venido escribiendo en los últimos tiempos– y la jauría progresista se le fue encima con espumosa rabia.

Un columnista recordaba en estos días una frase del poeta Mario Trejo: “La palabra perro no muerde, el que muerde es el perro”. Los progresistas viven en un mundo de palabras, y para ellos la palabra perro muerde. No condenan a Posse por sus hechos, sino por sus palabras. Palabras que, a juzgar por su furiosa reacción, les resultan insoportables.

En los diarios y en las radios, en la televisión y hasta –¡ay!– en la universidad, el elenco estable de pregoneros progresistas se unió en una sola voz para condenar las opiniones de Posse. Incluso el guitarrero quilmeño Aníbal Fernández les dedicó una sentida payada. Ninguno pudo refutarlas racionalmente. Continuar leyendo “La palabra perro muerde”

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