Al aproximarse las fiestas de fin de año, la ciudadanía argentina recibió clases de derecho de tres improbables catedráticos: el jefe de gabinete Aníbal Fernández, la presidente Cristina Fernández, y el enviado del gobierno estadounidense Arturo Valenzuela. Sus lecciones no merecen siquiera el módico reconocimiento de la fotocopiadora.
Afortunadamente, al mismo tiempo que los disertantes ocupaban el estrado, el Poder Judicial adoptó una serie de resoluciones que reflejan una creciente independencia del poder político. Junto con la afirmación de su propio papel en el concierto de los poderes del estado evidenciada por el Congreso, el caso permite avizorar un 2010 más republicano.
Una mayor independencia de los poderes legislativo y judicial significa, qué duda cabe, una amenaza cierta para los Kirchner, sobre los que se ciernen inquietantes investigaciones, y que carecen de un respaldo entre las fuerzas vivas capaz de cuidarles las espaldas. Esto explica el creciente nerviosismo reinante en la Casa Rosada, y el torpe traspié del ministro Fernández. Continuar leyendo “Clases de justicia”