Obama, el exilio cubano y el gobierno de la isla dan señales de inteligencia en la búsqueda de una nueva relación.

La política de acercamiento delineada en las últimas semanas por el presidente Barack Obama respecto de Cuba constituye un inteligente avance hacia la resolución de un problema de aislamiento que desde hace medio siglo agría las relaciones hemisféricas y mantiene a los cubanos viviendo una doble vida, con trayectorias paralelas pero distantes, entre el Miami capitalista y la isla comunista.
El tiempo, es cierto, no ha pasado en vano: tanto Fidel Castro como Huber Matos están más cerca de la historia que de la política. Obama declaró muy gráficamente que ya era hora de cambiar una estrategia que había sido trazada antes de su nacimiento, y que por otra parte demostró ser ineficaz porque la democracia liberal no ha vuelto a la isla. En Washington, los laboratorios de ideas acompañan esa visión.
El planteo de Obama es inteligente entonces porque es oportuno. Es inteligente porque reta a La Habana a responder con medidas recíprocas (y el gobierno cubano parece estar prestando al caso cuidadosa atención). Pero sobre todo, es inteligente porque apunta, en una estrategia de más largo plazo, hacia la reconciliación entre quienes quedaron en la isla y el exilio. Dicho de otro modo, Obama empezó a preparar la transición post-Castro. Continuar leyendo “Obama y el futuro de Cuba”