Me parece que, desde su origen, el peronismo K no es otra cosa que el intento por encumbrar una nueva oligarquía formada por políticos, empresarios, sindicalistas, burócratas, jueces, comunicadores e intelectuales. Organizar en escala nacional nada muy diferente a lo que pudieron organizar en escala provincial en S. Cruz.
Subvertir la democracia institucional y republicana, con esa direccionalidad – ese “modelo”, como le llaman – es, para ellos, el pan nuestro de cada día desde 1976. Son actores – malos, para aquellos que admiramos el teatro -, pero actores consumados en unos papeles donde el actor y el papel ya no se distinguen. Son unidireccionales, incorregibles (parafraseando a Borges) y “van por todo”… ¡Literalmente!
Chávez, en cambio, es una especie de selfmademan; se hizo solo, con modelos lejanos y sin haber tenido contacto con ellos (salvo con Castro pero desde no hace muchos años); y si llegó a niveles de inflación (de la personalidad, ¡pero también económico-monetario!) tan altos – ese “monstruo” al que usted alude -, tuvo que haber sido – tal como usted lo señala – por los espacios descuidados irresponsablemente por los gobernantes que lo antecedieron… Sospecho que el matrimonio K (pareja simbiótica si las hubo) deben haberle tenido un poco de envidia por ese desarrollo y… por esa sociedad más apta aún que la argentina para el populismo.
Muy acertada su comparación entre los Kirchner y Chávez, y su sospecha sobre la envidia que deben haberle tenido. Gracias por visitar este sitio.
Buen análisis, aunque incompleto. Lo que falta posiblemente pueda ser tema para un comentario complementario. Y es precisamente la explotación política de los pobres venezolanos por Chávez, creando junto a un alivio de sus condiciones materiales un tinglado clientelista para capturar sus votos indefinidamente. En el proceso, incurrió en el acaparamiento del poder y la destrucción sistemática de lo que constituye una organización nacional republicana y federal, el imperio de la justicia y la convivencia de todos los sectores de la sociedad. Al fin y al cabo, casi la mitad del país votó en su contra y son venezolanos que también merecen tener un presidente para todos y no sólo para sus partidarios.
Su comentario describe el monstruo mencionado en la nota. La nota se dedica a describir las condiciones que hicieron posible al monstruo. Las proclamas habituales de los antiperonistas, los anticastristas y los antichavistas más encarnizados (y también las de los antikirchneristas, aunque el kirchnerismo pertenece a otro salón de la infamia, todavía peor) suelen pasar por alto esas condiciones -la falta de respeto a las instituciones republicanas y la exclusión social- para concentrarse en la maldad del monstruo. Cuando no se encara seriamente la modificación de esas condiciones, como ha ocurrido desgraciadamente en la Argentina, la historia tiende a repetirse. Debe reconocerse en el discurso de Capriles un acento menos agresivo y revanchista, lo cual puede ser un indicio auspicioso para los venezolanos.
Me parece que, desde su origen, el peronismo K no es otra cosa que el intento por encumbrar una nueva oligarquía formada por políticos, empresarios, sindicalistas, burócratas, jueces, comunicadores e intelectuales. Organizar en escala nacional nada muy diferente a lo que pudieron organizar en escala provincial en S. Cruz.
Subvertir la democracia institucional y republicana, con esa direccionalidad – ese “modelo”, como le llaman – es, para ellos, el pan nuestro de cada día desde 1976. Son actores – malos, para aquellos que admiramos el teatro -, pero actores consumados en unos papeles donde el actor y el papel ya no se distinguen. Son unidireccionales, incorregibles (parafraseando a Borges) y “van por todo”… ¡Literalmente!
Chávez, en cambio, es una especie de selfmademan; se hizo solo, con modelos lejanos y sin haber tenido contacto con ellos (salvo con Castro pero desde no hace muchos años); y si llegó a niveles de inflación (de la personalidad, ¡pero también económico-monetario!) tan altos – ese “monstruo” al que usted alude -, tuvo que haber sido – tal como usted lo señala – por los espacios descuidados irresponsablemente por los gobernantes que lo antecedieron… Sospecho que el matrimonio K (pareja simbiótica si las hubo) deben haberle tenido un poco de envidia por ese desarrollo y… por esa sociedad más apta aún que la argentina para el populismo.
Muy acertada su comparación entre los Kirchner y Chávez, y su sospecha sobre la envidia que deben haberle tenido. Gracias por visitar este sitio.
Buen análisis, aunque incompleto. Lo que falta posiblemente pueda ser tema para un comentario complementario. Y es precisamente la explotación política de los pobres venezolanos por Chávez, creando junto a un alivio de sus condiciones materiales un tinglado clientelista para capturar sus votos indefinidamente. En el proceso, incurrió en el acaparamiento del poder y la destrucción sistemática de lo que constituye una organización nacional republicana y federal, el imperio de la justicia y la convivencia de todos los sectores de la sociedad. Al fin y al cabo, casi la mitad del país votó en su contra y son venezolanos que también merecen tener un presidente para todos y no sólo para sus partidarios.
Su comentario describe el monstruo mencionado en la nota. La nota se dedica a describir las condiciones que hicieron posible al monstruo. Las proclamas habituales de los antiperonistas, los anticastristas y los antichavistas más encarnizados (y también las de los antikirchneristas, aunque el kirchnerismo pertenece a otro salón de la infamia, todavía peor) suelen pasar por alto esas condiciones -la falta de respeto a las instituciones republicanas y la exclusión social- para concentrarse en la maldad del monstruo. Cuando no se encara seriamente la modificación de esas condiciones, como ha ocurrido desgraciadamente en la Argentina, la historia tiende a repetirse. Debe reconocerse en el discurso de Capriles un acento menos agresivo y revanchista, lo cual puede ser un indicio auspicioso para los venezolanos.