La intención gubernamental de dar por terminado el sistema privado de jubilaciones y pensiones puede ser analizada en principio por lo menos desde tres puntos de vista: el de los aportantes en primer lugar, el de las razones por las que el poder ejecutivo impulsa esta medida, y finalmente el del mercado de capitales.
Para los aportantes, la propuesta constituye lisa y llanamente un robo, similar en sus características al practicado con los depósitos en el 2002, con el agravante de que en aquel caso al menos se le reconocía algún derecho al titular de los fondos desde el momento en que se le ofrecían bonos compensatorios. Continuar leyendo “Desandar lo andado”