«La prepotencia hasta el salvajismo ha sido el emblema distintivo de nuestras élites durante los últimos noventa años. Al compás de la democratización, ésta fue permeando en la sociedad hasta contaminar su cotidianeidad. En las bases de la pirámide social su expresión más concentrada son las barras bravas. En el vértice superior, la codicia insolidaria y el cinismo de nuestras élites dirigentes en general. Ambas se retroalimentan contribuyendo a hacer de la Argentina un país invivible.» –Jorge Ossona, historiador, en Clarín, 27 de junio de 2018.