Por Pat Buchanan * Porque entraron a las dos grandes guerras del siglo XX sólo a último momento, cuando ya las demás grandes potencias se habían desangrado mutuamente, y porque sobrevivieron al imperio soviético en la Guerra Fría, los Estados Unidos emergieron, en palabras del presidente George H. W. Bush como “la última superpotencia”. Lo teníamos todo. Éramos la “nación indispensable”. Avizorábamos el futuro más lejos que nadie. Podíamos imponer nuestra... Continúa →
Autor: Editor
La agonía de las naciones
Por Pat Buchanan * Al hablar la semana pasada en Conroe, Texas, el ex presidente Donald Trump acusó a su sucesor de permitir que millones de migrantes ingresen ilegalmente al país a través de nuestra frontera meridional. “Para nosotros -atronó Trump- la frontera más importante no es la frontera de Ucrania, sino la frontera de los Estados Unidos. Antes que despachar tropas para defender una frontera en Europa, Joe Biden debería enviarlas a defender nuestra frontera aquí mismo, en... Continúa →
Democracia y nación
Por Pat Buchanan * “¿A qué nos referimos cuando hablamos de la Revolución? ¿A la guerra? La guerra no fue parte de la revolución; fue sólo consecuencia y efecto de la revolución. La revolución estaba en el espíritu del pueblo.” ¿Qué quiso decir John Adams cuando le escribió esas palabras a Thomas Jefferson en 1815, después de que ambos hombres hubiesen ejercido la presidencia? Lo que Adams dijo es que los Estados Unidos, el país que tomó las armas y luchó por su... Continúa →
En la jabonería de Vieytes
Una Argentina irreparablemente rota reclama refundación y reanudación, y hay quienes estudian cómo hacerlo
ay cosas que cuando se rompen ya no tienen arreglo, como los jarrones de porcelana, las copas de cristal, los matrimonios y las naciones. Eventualmente, con los materiales y la tecnología adecuados, se podría obtener una copia más o menos exacta del jarrón o la copa, pero los matrimonios o las naciones son irreparables porque sus ingredientes están amasados con tiempo y el tiempo marcha en una sola dirección. No hay manera de “volver a ser felices como antes”, tal como... Continúa →
Los indios chilenos
El sopor de las tardes veraniegas no tolera sino trabajos rutinarios, de esos que no fatigan la sesera aturdida, tales como adelantar la tarea inacabable de ordenar los libros y los discos. Así fue como me encontré con el jesuita alemán Bernardo de Havestadt, autor de una serie de canciones misionales cuyos títulos extraños (“Kad Vürenyeve”, “Ventenlu”, “Quiñe Dios”) nada tenían de germanos. Bernardo se había ordenado sacerdote en 1743, y en... Continúa →