No hay caso. En la Argentina no es posible tener opiniones, creencias, relaciones, amistades, convicciones apartadas del canon progresista sin sufrir las consecuencias. Ni siquiera es posible sostener un dato puro y duro, si éste no mereció primero el imprimatur de la Inquisición políticamente correcta, como le pasó a Darío Loperfido cuando refutó con cifras comprobadas la superchería de los 30.000 desaparecidos, y perdió su cargo público. Lo mismo le ocurrió al músico Gustavo... Continúa →