Simulacro, espectáculo, banalidad

«Mientras escribo este artículo escucho la Misa en B Menor de Bach. Lo hago adrede: quiero recordar qué es, adónde nos remite el sentimiento religioso. No hace falta creer en ningún dios para sentirlo. Lo único necesario es no haber perdido la capacidad de asombro ante el cielo estrellado, ante una tormenta descomunal, ante la visión de la Vía Láctea desde un lugar despoblado, ante el nacimiento de un niño o, incluso, los horrores de una guerra. (…) Gracias a la tecnología,... Continúa →

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Atenas y Jerusalén

Todos somos hijos de esas dos ciudades, que representan adecuadamente las dos caras de nuestra naturaleza

Eso que llamamos Occidente (y por si alguno lo ha olvidado, Occidente es el nombre de nuestra patria espiritual, el conjunto de valores, saberes y creencias que informa todos nuestros actos, desde los más superficiales y cotidianos hasta los más hondos y trascendentes) ha nacido y se ha alimentado de la tensión constante entre dos polos antitéticos, representados por dos ciudades que, paradójicamente, no están muy alejadas una de la otra: Atenas y Jerusalén. De Atenas nos vienen la luz... Continúa →

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