«Mientras escribo este artículo escucho la Misa en B Menor de Bach. Lo hago adrede: quiero recordar qué es, adónde nos remite el sentimiento religioso. No hace falta creer en ningún dios para sentirlo. Lo único necesario es no haber perdido la capacidad de asombro ante el cielo estrellado, ante una tormenta descomunal, ante la visión de la Vía Láctea desde un lugar despoblado, ante el nacimiento de un niño o, incluso, los horrores de una guerra. (…) Gracias a la tecnología,... Continúa →