Desde la insurgencia guerrillera de la década de 1970 nunca hubo tanta muerte en la Argentina como bajo el kirchnerismo, muerte atribuible en su totalidad a la corrupción, la ineficacia, la inacción gubernamental. La corrupción mata, pero también matan la impericia, la desaprensión. El caso de las recientes inundaciones se distingue de otros por la claridad con la que están deslindadas las responsabilidades: en La Plata, sus dos últimos intendentes, los peronistas Julio Alak y Pablo... Continúa →