El jurado del Nobel que anualmente discierne el premio de Literatura se ha hecho más famoso por sus errores que por sus aciertos, y sus decisiones suelen ser motivo de polémica. Difícilmente ocurra así con el peruano Mario Vargas Llosa, cuya obra constituye un gran mapa de nuestro tiempo y a la vez una rotunda ratificación del género novela.
Ahora que se ha asentado la polvareda sobre el tan zarandeado apogeo de la literatura latinoamericana en el siglo XX, ya se advierte que sólo un puñado de nombres se incorporarán al acervo mayor de las letras castellanas; para este cronista: Jorge Luis Borges, Juan Carlos Onetti y Vargas Llosa. El Nobel acertó por lo menos en uno.
Vargas Llosa ha escrito novelas, cuentos, teatro e incontables artículos periodísticos que llevan el registro de sus opiniones ante los acontecimientos de la época. Pero aquello que lo distingue en la consideración de quienes leen, por placer o por oficio, es su calidad de narrador, su confianza en un género que muchos contemporáneos consideraban agotado. Continuar leyendo “El gran cartógrafo”