Mucha gente sabe, desde hace mucho tiempo, que en las llamadas fiestas de música electrónica el principal atractivo, el imán que convoca a miles de jóvenes varias veces a lo largo del año, todos los años desde fines de los 90, es el consumo de drogas sintéticas. Más exactamente, el someterse a un bombardeo de estímulos alucinógenos sonoros, lumínicos y, principalmente, químicos. ((Quienes desconozcan el ambiente de esas fiestas y el perfil de su público pueden encontrar una... Continúa →