Tartagal

Las aguas bajan turbias

Tartagal es hoy una imagen concentrada de la Argentina. La parte que significa el todo. Un alud de barro y despojos que se precipita sobre los sectores más desvalidos de la sociedad y añade sufrimiento al sufrimiento, como consecuencia de la desidia, la incompetencia, la depredación y la negligencia culposa de quienes ocupan posiciones de responsabilidad social, estatal o privada.

La visita de la presidente a la zona de desastre brinda otra imagen concentrada, en este caso de su propio gobierno. Sobrevoló el lugar para obtener la perspectiva amplia que corresponde a su alta investidura, y después hundió los pies en el barro, respondiendo a la obligación del gobernante de estar junto a sus representados en los momentos de angustia y de dolor.

Pero el gesto, rápidamente planeado desde la Casa Rosada, sólo apuntó a buscar el efecto mediático, y produjo apenas definiciones ideológicas: “El alud complicó una situación de pobreza estructural: mientras en Argentina unos tengan y quieran quedarse con todo y otros no tengan nada, con alud o sin alud van a pasar estas cosas”, dijo la presidente. Continuar leyendo “Tartagal”

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Damas del ambiente

Como en los cines de mi barrio hace muchos, muchos años, el martes fue día de damas en la Casa Rosada. La presidente recibió a Ingrid Betancourt, y la agasajó con un chispeante rondó siciliano: mientras por una puerta entraba Luisa Ciccone, más conocida como Madonna, por la otra salía disparada Romina Picolotti, la secretaria de medio ambiente.

Según voceros, Kirchner (Cristina) estaba harta de la “candidez” de su colaboradora: “like a virgin”, como quién dice. Cuando abandonaba la sede del gobierno, un funcionario ignorante de lo que estaba pasando le preguntó a la desmelenada Picolotti cómo andaba. “Como el orto. Me acaban de echar”, repuso candidamente la muchacha, según consignaron varios diarios.

No son pocas las coincidencias entre Ciccone y Picolotti: a las dos les gustan los viajes en jets privados, las buenas comidas, los vinos escogidos; las dos cuidan su guardarropas, y las dos tienen problemas con el pelo. Romina tiene peninsularmente presente que lo primero es la familia y los amigos, y encontró un lugarcito para todos en su secretaría tan pronto asumió. Continuar leyendo “Damas del ambiente”

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