El regreso a Tegucigalpa del presidente depuesto Manuel Zelaya sumió a Honduras en una grave crisis política, y dejó a Brasil -voluntario o involuntario anfitrión del viajero- mal parado en su pretensión de asumir el liderazgo de la región. Esta situación le otorga una doble satisfacción política al venezolano Hugo Chávez, animado por similares ambiciones.
La cadena de televisión bolivariana Telesur fue la primera en dar la noticia al mundo, y de inmediato un Chávez muy enterado hizo un relato épico del regreso de Zelaya. Éste sin embargo prefirió la lírica para explicarlo: “Dios hace milagros y ciega a quien no quiere verlos y realmente puede hacer mil proezas, estrategias, vencer mil obstáculos”, dijo.
Roberto Micheletti, el presidente de facto de Honduras, optó decididamente por la prosa más descarnada: “Zelaya no se mueve sin el apoyo de Chávez”, dijo. “Esto está patrocinado por Hugo Chávez”. Y agregó: “No hay forma de que [Zelaya] vuelva a la presidencia, pero él está bajo la influencia de Chávez”. Continuar leyendo “Metidos en Honduras”