Metidos en Honduras

El regreso de Manuel Zelaya sume a Honduras en una seria crisis política, satisface a Hugo Chávez y deja en incómoda situación a Brasil, confundido en su pretensión de liderazgo regional.

zelavez

El regreso a Tegucigalpa del presidente depuesto Manuel Zelaya sumió a Honduras en una grave crisis política, y dejó a Brasil -voluntario o involuntario anfitrión del viajero- mal parado en su pretensión de asumir el liderazgo de la región. Esta situación le otorga una doble satisfacción política al venezolano Hugo Chávez, animado por similares ambiciones.

La cadena de televisión bolivariana Telesur fue la primera en dar la noticia al mundo, y de inmediato un Chávez muy enterado hizo un relato épico del regreso de Zelaya. Éste sin embargo prefirió la lírica para explicarlo: “Dios hace milagros y ciega a quien no quiere verlos y realmente puede hacer mil proezas, estrategias, vencer mil obstáculos”, dijo.

Roberto Micheletti, el presidente de facto de Honduras, optó decididamente por la prosa más descarnada: “Zelaya no se mueve sin el apoyo de Chávez”, dijo. “Esto está patrocinado por Hugo Chávez”. Y agregó: “No hay forma de que [Zelaya] vuelva a la presidencia, pero él está bajo la influencia de Chávez”. Continuar leyendo “Metidos en Honduras”

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Sin convicciones ni liderazgo

Mientras los países sudamericanos sigan atados a prejuicios ideológicos no podrán mostrarse como un bloque capaz de dialogar con los otros poderes del mundo y seguirán luciendo como lo hicieron en Bariloche: sin convicciones ni liderazgo.

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En la década de 1960 iniciaron en Colombia sus caminos convergentes las organizaciones guerrilleras y los carteles de la droga, sumiendo al país en una orgía de violencia traducida hasta hoy en unos 40.000 muertos en enfrentamientos armados y unos 400.000 homicidios relacionados con una u otra actividad, incluídas las muertes por minas antipersonales. Los secuestros extorsivos se cuentan por millares.

Más de la mitad del territorio colombiano llegó a estar controlado por grupos izquierdistas armados como las FARC, el ELN y el M-19, los narcotraficantes, y organizaciones paramilitares como las Autodefensas Unidas. Una décima parte de la población –tres millones de personas– se ha visto desplazada de sus hogares y sus tierras por la acción de esas bandas. Otro medio millón abandonó el país.

A lo largo de cinco décadas, los países sudamericanos prefirieron mirar para otro lado, abandonando a Colombia en su tragedia. Pero cuando ese país resolvió pedir la ayuda de los Estados Unidos para restablecer el imperio de la ley en su territorio, rápidamente desenfundaron el dedo acusador, como vimos en la triste, inconducente cumbre de Unasur en Bariloche. Continuar leyendo “Sin convicciones ni liderazgo”

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