
Improvisado comentarista de cine, Mariano Grondona dijo que “El secreto de sus ojos” le había gustado porque los personajes se comportaban de manera normal. “Reaccionan como reaccionaría cualquiera de nosotros”, observó. Tal vez haya que buscar en esa “normalidad” el imán que atrajo a un millón y medio de personas a las salas donde se exhibe esta película.
La normalidad de “El secreto…” es casi una anormalidad en el relato argentino posterior a la dictadura: los protagonistas no teorizan sobre sí mismos, actúan y expresan sus sentimientos como cualquiera; no los mueven razones o principios, sino las más comunes pasiones humanas. No demuestran una tesis, no señalan culpables. No son excepcionales en ningún sentido. Se limitan a vivir, que no es poco.
La historia ocurre en 1999 y en 1974, en el comienzo de los años de plomo, momento apenas señalado por la aparición de Isabel Perón en la pantalla de un televisor. El crimen que anuda los conflictos de la historia tiene que ver con la impunidad de esos años. Continuar leyendo ““El secreto de sus ojos””