
Nicolás Mancera hizo por primera vez en la Argentina casi todo lo que la televisión puede hacer. Como productor, conductor y por momentos protagonista de sus legendarios Sábados circulares expandió los límites de un medio cuya finalidad ideal es mantener al espectador con la mirada fija en la pantalla el mayor tiempo posible.
Por eso su ambiente preferido, su hábitat, fue el programa ómnibus, con el que desde 1962 hasta 1974 logró cada fin de semana tener atornilladas a las sillas de la cocina y en torno del televisor en blanco y negro a familias enteras durante maratónicas entregas de seis a ocho horas, en las que el interés no decaía ni un instante.
Hoy se reconoce su talento, su creatividad, su audacia, su profesionalismo. Mancera consagró esas cualidades a un medio cuya naturaleza no permite trascender lo banal, lo efectista. Por eso, la televisión argentina le debe mucho, pero la cultura popular no mucho más que entretenimiento efímero sin chabacanería. Hoy en día eso es un valor. Continuar leyendo “Nicolás Mancera (1930-2011)”